Existen muy pocos estudios sobre el comportamiento y las preferencias del consumo de agua en el gato doméstico. Se sabe que posee determinadas características fisiológicas que pueden contribuir al equilibrio hídrico; por ejemplo, puede tolerar bien, respecto a otras especies, una gran pérdida de agua (de hasta el 20% de su peso corporal). Por otro lado, tiene la capacidad de concentrar mucho la orina, con el objetivo de conservar el fluido corporal en caso necesario. Sin embargo, se ha reconocido ampliamente la predisposición a enfermedades del tracto urinario, la ingesta insuficiente de agua puede ser una causa predisponente; teniendo en cuenta esta situación, es importante prestar especial atención a la ingesta de agua en el gato, y esto se debe transmitir a los propietarios, bien como parte de los cuidados generales del gato o de las recomendaciones alimentarias.

Se suele indicar que el gato necesita unos 50 ml de agua por kg de peso al día, lo cual se traduce en 200-250 ml al día en un gato de 4-5 kg. Estas necesidades se pueden cubrir mediante el consumo de “agua libre”, tanto de líquidos como de alimentos sólidos, o de “agua procedente de la oxidación”, generada por el metabolismo. Esto significa que 1 gramo de proteína, almidón o grasa produce un poco menos de 0.4 g, 0.6 g y 1.1 g de agua, respectivamente. Cuando un gato ingiere alimento húmedo, que suele tener un 80% de humedad (suponiendo de nuevo una necesidad media de 250-300 g), es posible que sus necesidades hídricas se hayan cubierto completamente.

Como la cantidad de alimento que consume un gato viene determinada, principalmente, por las necesidades energéticas, un alimento de baja densidad energética y alto contenido en humedad conlleva un mayor aporte de líquidos y, por tanto, una mayor diuresis. Si el gato consume un alimento comercial seco, con un 10% de humedad como mucho, necesitará ingerir más agua para satisfacer sus necesidades hídricas. La mayoría de los estudios sobre este tema concluyen que cuando los gatos se alimentan exclusivamente de alimento seco disminuye la ingesta de agua, por lo que en muchas ocasiones se ha indicado que la alimentación seca, o principalmente seca, es un factor de riesgo para la enfermedad renal y del tracto urinario, aunque, hasta la fecha, los estudios muestran resultados contradictorios.

En una encuesta realizada a propietarios sobre el comportamiento de sus gatos con respecto al agua, destacan estos resultados que podemos traducirlos en recomendaciones a transmitir en las consultas veterinarias:

  1. A la mayoría de los gatos (> 80%) se les proporcionaba agua en bebederos, y la alternativa más frecuente eran las fuentes de agua. Sin embargo, cuando los gatos tenían acceso a ambas opciones, la mayoría prefería el bebedero.
  2. Los gatos pueden verse tentados a beber de recipientes que encuentren en el exterior, como las regaderas; los propietarios deben cerciorarse de que no contienen químicos tóxicos.
  3. A muchos gatos parece gustarles beber el agua de lluvia de los charcos; si tienen la opción, prefieren beber en el exterior que en los bebederos de dentro de casa.
  4. Muchos propietarios colocan el recipiente de la comida y del agua juntos. Sin embargo, parece ser que los gatos suelen preferir que el recipiente del agua esté alejado de la comida; esto puede reflejar el comportamiento felino “original”, puesto que en la naturaleza, los lugares donde come no suelen estar muy próximos a los recursos de agua.
  5. En la encuesta se observó que los gatos preferían los recipientes de agua de pequeño tamaño.
  6. Los gatos a menudo “juegan” con el agua corriente del grifo. Todavía no se sabe si esto se debe interpretar como parte del comportamiento de ingesta de agua o si está desencadenado por el aburrimiento o por el interés en la novedad.
  7. Los gatos se pueden entretener jugando con el agua ofrecida de una forma diferente como, por ejemplo, en cubitos de hielo, lo que además favorece la ingesta de agua.

Muchas veces los propietarios de los gatos quieren más información o consejos relacionados con la ingesta de agua. El gato puede satisfacer gran parte de sus necesidades hídricas a través de alimentos con alto contenido en agua (ya sean alimentos húmedos comerciales o carne casera), pero si come principalmente (o exclusivamente) alimento seco, la ingesta de líquido será menor.

Los propietarios deben tener en cuenta que el gato puede tener ciertas preferencias o aversiones al beber agua, y deben ser conscientes de que el gato, por su curiosidad innata, puede beber agua de lugares potencialmente poco saludables. Por último, vigilar también la ingesta de agua y el arenero resulta fundamental para prevenir enfermedades urinarias.

 

Fuente: Veterinary Focus (2018). Necesidades hídricas y comportamiento del gato hacia el agua, de Julia Fritz y Stefanie Handl. Texto de referencia.