Las lesiones o fracturas en los dientes de los gatos son frecuentes, aunque a menudo pasan desapercibidas, se ignoran o se subestiman las consecuencias. Normalmente se trata de traumatismos que suceden después del juego o la exploración, e involucran  juguetes abrasivos, que pueden romperse o jugando a tirar de algo. Una revisión constante y exploración exhaustivade la capacidad mecánica de toda la boca es importante, brindándole al propietario toda la información que necesita saber sobre las posibles consecuencias del traumatismo dental. 

 

Los avances en los tratamientos dentales veterinarios han permitido acceder más fácilmente a las técnicas quirúrgicas modernas que preserven, fortalezcan o sustituyan los dientes dañados o perdidos. Para esto, la Clínica Veterinaria y sus colaboradores deben estar familiarizados con estas opciones para realizar un diagnóstico certero y ofrecer un tratamiento.

 

El signo clínico más obvio, y el más importante tanto para el Médico Veterinario como para el paciente, es el dolor, siempre presente en un traumatismo dental. La pulpa dental, compuesta por tejido conjuntivo, vasos sanguíneos, vasos linfáticos y nervios, se extiende desde la parte superior del diente hacia el espacio periodontal periapical a través del ápice radicular. El dolor, por tanto, se siente cuando los estímulos mecánicos o térmicos provocan la inflamación de la pulpa dental, y se intensifica cuando el periodonto periapical se comprime durante la masticación y a medida que la inflamación avanza, pasando por las fases aguda y crónica. 

 

Es común que el propietario no lo note, mucho más si pasa poco tiempo en casa o no está acostumbrado a observar el comportamiento del gato; al no reconocer la manifestación del dolor, no le da importancia, y así se va retrasando la detección. Un diente roto es además un lugar ideal para la colonización bacteriana. La infección se instaura en el canal pulpar prácticamente en el momento, pero los signos locales (periodontitis periapical) tardan varios días en aparecer. La evolución de la enfermedad dependerá de factores del paciente (entorno periapical, edad, estado inmune general), y puede presentarse como una patología aguda (absceso, fístula, inflamación supurativa) o una inflamación crónica (granuloma, quiste). También puede producirse una inflamación periapical irreversible después de un traumatismo que cause contusión en lugar de fractura. Estas lesiones son más comunes en las razas pequeñas y pueden derivar en problemas graves de salud si no se tratan.

 

Algunos de los traumatismos dentales más comunes, y sus posibles causas, son: 

Fractura dental: Puede suceder por un accidente al brincar o moverse, caída, fractura mandibular simple, es decir, sin exposición de la pulpa dental, o complicada, es decir, con exposición de la pulpa dental.

Abrasión dental: sucede cuando el gato juega con objetos que dañan a la pieza dental, como morder barras de metal, pelotas de tenis, huesos u objetos duros que derivcan en desgaste prematuro (simple o complicado).

Erosión dental: es consecuencia de una maloclusión dental, o del desgaste prematuro con otros dientes (simple o complicado)

Luxación dental: Igual que la fractura, puede suceder a partir de un accidente al moverse, caída, puede también derivarse de una fractura/ contusión mandibular (sin desplazamiento dental). En la luxación lateral sucede un desplazamiento moderado, sin interrupción de la vascularización dental), mientras que en la avulsión hay un desplazamiento e interrupción de la vascularización dental.

 

Como Médicos Veterinarios será fundamental que guiemos a los propietarios en el cuidado dental del gato, a partir de las siguientes recomendaciones: 

 

  1. Acudir a una primera cita en donde se tome radiografía completa de la dentadura del gato, para diagnosticar su estado y tener claro el número de piezas con el que cuenta. 
  2. Acudir constantemente a cita de revisión, para evitar las consecuencias de un problema dental no atendido. 
  3. Procurar el hábito de observar al gato para identificar cualquier cambio de comportamiento que sea indicativo de dolor o enfermedad. 

No olvides exhortar al propietario constantemente a que visite la Clínica Veterinaria, no sólo a revisión médico sino también a comprar los diferentes productos, desde alimento hasta juguetes apropiados, que le servirán como complemento para el cuidado del gato.