A excepción de la enfermedad poliquística renal, las enfermedades renales congénitas son poco frecuentes en el gato. De hecho, existen pocas en las que se conozca con certeza su patrón de herencia y las mutaciones concretas que lo provocan. La mayor parte de los padecimientos renales hereditarios afectan más bien a gatos de raza con poca diversidad genética, aunque, de forma esporádica, pueden afectar a cualquier animal. Algunos pacientes pueden padecerlas y no presentar sintomatología durante años, puesto que entre individuos existe una gran variabilidad en cuanto a la severidad y ritmo de progresión. Normalmente, la presentación clínico-patológica se engloba dentro del síndrome clínico de la enfermedad renal crónica, en sus diferentes estadios.

Las enfermedades congénitas son aquellas estructurales o funcionales que están presentes en el momento del nacimiento, aunque, en muchos casos, no se manifiesten hasta los primeros años de vida del animal. La etiología varía y pueden estar provocadas por diversos factores externos que afecten durante el desarrollo embrionario o fetal, o pueden ser el resultado de factores genéticos aleatorios o heredados. Algunas enfermedades congénitas pueden ser hereditarias, que son aquellas que se transmiten de los progenitores a su descendencia siguiendo distintos patrones de herencia debido a mutaciones en la secuencia del ADN, que determinan modificaciones proteicas con la consiguiente alteración de su funcionalidad biológica.

La frecuencia real de estas nefropatías y su espectro clínico completo, todavía no se han caracterizado adecuadamente. A continuación enlistamos las nefropatías familiares y hereditarias reconocidas.

Amiloidosis: Razas afectadas, Abisinia y  Siamés.

Displasia renal: Razas afectadas, Persa y Bosque de Noruega.

Enfermedad poliquística: Razas afectadas, Persa, Americano de pelo corto, British de pelo corto, Burmilla, Himalayo y Cruces de pelo largo (Persa, Angora, Himalayo, Manx, Maine Coon).

Glomerulonefritis inmunomediada: Razas afectadas, Abisinia

El desarrollo de fallo renal a una temprana edad suele indicar una etiología congénita, aunque los animales jóvenes pueden verse también afectados por procesos adquiridos, de forma que en tan solo 2 meses sus riñones pueden sufrir cambios estructurales hacia un riñón terminal. Por otra parte, en muchas de estas enfermedades hereditarias los riñones pueden ser normales al nacimiento y la enfermedad va progresando según avanza la edad, no evidenciándose los signos hasta más adelante. El diagnóstico presuntivo se puede establecer basándose en un procedimiento diagnóstico adecuado que incluya la anamnesis, pruebas laboratoriales y técnicas de diagnóstico por imagen, como se señala a continuación. 

Radiografía simple: Permite determinar la silueta, tamaño y posición de los riñones. Permite determinar la existencia de anomalías del contorno que sugieran masas renales (no distingue entre estructuras líquidas o sólidas). Permite identificar la presencia de litiasis radiopacas.

Ecografía renal: Permite determinar el tamaño renal. Permite valorar la estructura del parénquima renal. Posibilita el diagnóstico de procesos obstructivos. Permite identificar la presencia de litiasis radiotransparentes. Distingue entre estructuras sólidas y líquidas.

La continua revisión del gato permite al Médico Veterinario identificar incipientes patologías renales. De ahí la importancia de insistir al propietario que lleve un récord constante de visitas a la Clínica Veterinaria para el óptimo cuidado del paciente.