Comer es esencial para sobrevivir. Para el ser humano supone mucho más que una simple tarea rutinaria, pues implica disfrute, incluso relajación con amigos y familiares. Pero para el gato, comer significa algo diferente. En la naturaleza, si tiene acceso libre al alimento el gato puede comer durante las 24 horas del día, mostrando una mayor actividad de alimentación al amanecer y al atardecer. Es muy sensible al sabor de los aminoácidos y de los nucleótidos, y muestra una marcada preferencia o desagrado por ciertos sabores. Tiende a seguir una rutina bastante estricta; por eso, cuando el estilo de vida del propietario es irregular, se puede generar una rutina estresante e impredecible para el gato.

Existe la creencia de que, si el propietario ofrece comida al gato, es una forma de manifestarle que lo cuida. Esto parte de los convencionalismos sociales que rigen a las personas, donde el consumo de alimento indica satisfacción; en los animales de compañía, el perro suele estar más que contento con esta norma social, pero para el gato esto no es significativo.

El gato come para reponer energía y seguir adelante con sus actividades La alimentación no tiene ninguna relevancia social para él; muchas veces sólo come un poco y se va a otro lado. Los propietarios pueden interpretar erróneamente este hecho como un signo de insatisfacción, por lo que pueden sentirse obligados a ofrecer otras opciones más apetitosas. En sí mismo, esto no es un gran problema, pero en algunos casos puede conducir a la sobrealimentación o puede ser frustrante para el propietario. Lo que realmente significa un problema de relevancia es el horario y la frecuencia de las comidas. Dar de comer al gato dos veces al día sólo puede funcionar cuando el alimento permanece fresco y disponible durante un período de 24 horas. De lo contrario, habrá espacios de tiempo en los que el gato no tendrá acceso al alimento.

El gato intentará adaptarse a este patrón de alimentación consumiendo mucho más alimento de lo normal en cada toma, lo que le puede resultar molesto. Esta situación empeora en hogares con varios gatos que comparten comederos, ya que tienen que esperar su turno para comer. Para hacernos una idea de esto, imaginemos que, en lugar de tener cada día nuestro desayuno, comida y cena, únicamente tuviésemos una gran cantidad de alimento a una hora impredecible, una o dos veces a la semana, y tendríamos que compartirla con otras personas igualmente hambrientas y desesperadas por obtener su porción de comida.

La alimentación a demanda es igualmente mala, ya que el propietario puede estar dormido o ausentarse en los momentos clave de mayor actividad en los que el gato necesita comer. Administrar el alimento en tomas o a demanda, además de ser inadecuado por la frecuencia de alimentación, subordina la rutina del gato a la del propietario. Dada la rutina bastante estricta que suele seguir el gato, si el propietario se levanta o llega a casa a diferente hora cada día, se puede generar una rutina estresante e impredecible para el gato.

A muchos propietarios les preocupa que el gato tenga acceso libre al alimento porque creen que así se favorece la obesidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esto no es un problema, siempre y cuando se utilice un dispensador de alimento que fomente la actividad. El gato come para satisfacer sus necesidades proteicas y, siempre que ingiera lo suficientemente despacio como para alcanzar la saciedad, no suele haber un exceso de ingesta. Aunque el gato de casa tiene un mayor riesgo de desarrollar obesidad debido a la falta de actividad, la solución está en proporcionar un ambiente más estimulante y utilizar el alimento adecuado es la manera de prevenir esta enfermedad, y no depender únicamente de la restricción calórica.

Algunas observaciones adicionales que como Médico Veterinario puedes dar al propietario, son:

  • El gato necesita tener acceso libre al alimento para poder comer pequeñas porciones de manera regular durante el día y la noche. Es normal que coma solo un poco y después siga su camino.
  • Ofrecer el alimento de una vez, incorporando ocasionalmente pequeñas cantidades de un alimento nuevo, sea el patrón más natural para el gato, y la relativa monotonía puede ayudar a reducir el riesgo de sobreconsumo.
  • Los comederos de actividad ayudan a proporcionar estimulación mental y se deberían utilizar para evitar el sobreconsumo en el gato que se alimenta a placer.
  • El propietario necesita encontrar otra forma de manifestar su afecto, por ejemplo, con juegos de caza y hablando al gato, no con comida.

El conocimiento básico de la etología felina puede contribuir a una mejor interacción entre el gato y su propietario, lo que en última instancia genera un vínculo más satisfactorio y completo entre la persona y el animal.

 

 

Fuente: Veterinary Focus (2018). Comportamiento alimentario del gato, de Jon Bowen. Texto de referencia.