Pasamos buena parte de nuestra vida adulta en el trabajo; lo que ocurra en esas ocho horas o más sin duda nos repercute. En los últimos años los entornos laborales se han transformado a partir de las tecnologías de la comunicación y el acceso cada vez más constante a Internet, que abren la posibilidad de trabajar a distancia y casi a cualquier hora del día o de la noche, lo que ha dado lugar a más presión, exigencias, competencia entre colaboradores y estrés en la búsqueda por aumentar ventas e incrementar ingresos. 

 

En posteos anteriores hemos hablado de la conexión online como un aliciente para la capacitación constante y el desarrollo profesional a muy bajo costo; no hay duda de esos beneficios. Sin embargo, la magnitud y la rapidez de los cambios, junto con un entorno laboral poco empático, pueden conducir a problemas de salud física y mental, que deriven en situaciones como el uso nocivo del alcohol u otras sustancias, el absentismo, la depresión y ansiedad, y la consecuente pérdida de productividad. En efecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la pérdida de productividad relacionada con estos últimos padecimientos, dos de los trastornos mentales más comunes, cuestan anualmente a la economía mundial US$ 1 billón.

 

Hay varios factores que influyen en la salud mental de los trabajadores, muchos tienen que ver con las prácticas ineficientes de comunicación y gestión en el ambiente laboral, la participación limitada en la toma de decisiones, los horarios de trabajo prolongados o poco flexibles, y la falta de cohesión en los equipos. La intimidación y el acoso psicológico son causas bien conocidas de estrés relacionado con el trabajo. Aquellas actividades en las que hay que tomar decisiones rápidas y vitales, como en el caso del personal dedicado al cuidado de la salud, como sucede en la Clínica Veterinaria, también conllevan dificultades específicas que, de no tratarse, pueden agravarse. Por suerte, cada vez más se socializa y reconoce la necesidad del bienestar mental de los trabajadores como pieza clave para los resultados positivos en la organización, y hay mayor interés en el cuidado de la salud, la realización profesional y la calidad de vida del trabajador, que mitigará los problemas de salud mental o los evitarán.

En 2019, el Foro Económico Mundial reunió a expertos del mundo empresarial, académico y del sector de la salud mental de todos los países, a fin de elaborar una guía con siete pasos para garantizar la salud mental en las organizaciones, que son: 

  1. Tener en cuenta el ambiente de trabajo, promoviendo acciones y políticas para una mejor salud mental que beneficie a todas y todos los colaboradores. 

 

  1. Un líder debe motivar. Es una combinación que busca proteger la salud mental y el bienestar  propio y de los colaboradores; hacer lo “correcto” para todos; otorgar beneficios al compromiso y la reputación de los colaboradores; y administrar los costos y las obligaciones.

 

  1. No reinventar la rueda. Hay que aprender de lo hecho y ganado por otras organizaciones y empresas similares. 

 

  1. Comprender las oportunidades y necesidades, personales y de los colaboradores. Esto es fundamental para ayudar a desarrollar mejores políticas de salud mental en el lugar de trabajo. 

 

  1. Tomar medidas prácticas para ayudar, como buscar materiales educativos, aprovechar los programas de capacitación de instancias privadas o de gobierno, utilizar o promover con recursos humanos el uso de las herramientas de diagnóstico adecuadas y avanzar en el desarrollo, implementación y evaluación de estrategias de bienestar en el lugar de trabajo.

 

  1. Averiguar los datos de instancias por si algún colaborador necesita ayuda.

 

  1. Propiciar que exista un equilibrio entre lo personal y lo laboral, y entre la salud física y la mental, con acciones como respetar horarios de entrada, salida y descansos; no propiciar las jornadas extenuantes; abrir canales de comunicación directos y efectivos, y permitir que las personas se desarrollen personalmente.