El burnout laboral, también llamado “síndrome del quemado”, es un trastorno emocional  que está vinculado con el ámbito laboral, el estrés causado por el trabajo y el estilo de vida de la persona. Puede tener consecuencias importantes, tanto a nivel físico como psicológico.

En un estudio realizado en el Reino Unido en 2010 se descubrió que la alta incidencia que tenía el síndrome en los Médicos y Médicos Veterinarios. Entre los factores a considerar se encuentran el ritmo acelerado y constante de trabajo, la continua necesidad de actualización en conocimientos y el temor a cometer errores en diagnóstico o tratamiento de los pacientes.

Cada vez que las personas tienen que enfrentarse con situaciones que superan sus límites, la reacción natural del organismo es estresarse. Dentro de parámetros adecuados, es un impulso normal que nos permite activarnos. El problema está cuando abusamos de las situaciones estresantes y no tenemos un balance entre aquello que nos rebasa y aquello que nos permite descansar, entretenernos o relacionarnos con los demás. El exceso de estrés prolongado da lugar a síntomas relacionados con debilidad en el sistema inmunológico, traducidos en tensión cardíaca, dolor en las articulaciones, insomnio, dolor de cabeza, altos niveles de glucosa, irritabilidad, agotamiento y cansancio emocional; además, periodos de ansiedad que exacerban el miedo, desasosiego y sentimiento de rechazo. La combinación de estos factores es considerado burnout.

En 1981, los investigadores Maslach y Jackson establecieron que el burnout debe comprenderse desde tres aspectos de referencia para identificarse: cansancio emocional, despersonalización y baja autoestima. A pesar de ser un síndrome complicado, existen algunas cosas que podemos implementar dentro de la Clínica Veterinaria para evitarlo mitigarlo:

  1. Organiza actividades divertidas que permitan romper la rutina y la tensión.
  2. Exhorta a los Médicos Veterinarios a preguntarse cómo resolver una situación, en lugar de caer directamente en un: “no puedo”.
  3. Fomenta que la gente alcance objetivos dentro de su horario laboral, sin necesidad de horas extras, y permite las salidas tempranas cuando ya se han cumplido.
  4. Divide las metas grandes en pequeños objetivos que se cumplan poco a poco.
  5. Permite y exhorta a tus colaboradores a tomar sus vacaciones.

Si identificas que alguno de tus colaboradores está pasando por un periodo de burnout, sugiere también que procure su salud y busque apoyo de especialistas que le permitan superar esa etapa.