El acicalamiento excesivo en el gato puede estar asociado a un problema de Alopecia Simétrica Felina, derivado de patologías en la piel.

Por: Kate Griffiths**

El acicalamiento forma parte del comportamiento normal del gato, y consiste en lamerse y mordisquear el pelo y la piel, además de frotarse la cara con las patas delanteras. Su finalidad es la limpieza, la eliminación de parásitos y la termorregulación; sin embargo, también puede resultar en un problema frecuente y adquirido que provoca la pérdida de pelo como consecuencia del lamido y aseo excesivos.

Cuando se presenta, generalmente se observa una alopecia simétrica bilateral en el abdomen ventral del gato, en la región caudal y medial de las extremidades posteriores y en el perineo, aunque también puede afectar a la parte lateral del abdomen y a otras áreas del cuerpo. El acicalamiento excesivo es la causa más frecuente de Alopecia Simétrica Felina (ASF), la cual representa uno de los cuatro patrones de reacción cutánea en el gato. Los otros tres patrones son: prurito de cabeza y cuello, complejo granuloma eosinofílico y dermatitis miliar, que pueden estar causados por una gran variedad de enfermedades. Aunque la ASF antes se denominaba “Alopecia Endocrina Felina”, en la actualidad se sabe que se debe, en la mayoría de los casos, al acicalamiento excesivo como respuesta al prurito asociado a ectoparasitosis e hipersensibilidades.

Cuando se presenta un gato con ASF es esencial mantener un enfoque sistemático y exhaustivo para establecer, en primer lugar, si se trata de acicalamiento excesivo o, menos frecuentemente, de pérdida espontánea de pelo. Para ello es necesario obtener una historia clínica detallada y realizar una exploración clínica general y dermatológica completas.

Una historia clínica completa se toma a partir del archivo veterinario formado a partir de las revisiones que el gato ha tenido en la Clínica Veterinaria, y es el primer paso importante para la aproximación del gato con acicalamiento excesivo. Lamentablemente, existe poca cultura de la revisión veterinaria constante  del gato y, siendo un animal muy discreto, es posible que los propietarios no lo vean acicalándose constantemente, o bien no reconozcan si es un comportamiento excesivo o anormal. Pensando en esto, será importante que el Médico Veterinario sugiera la revisión para identificar presencia de pelo en heces, vómitos o regurgitación de bolas de pelo continuos, o la presencia de pelos caídos por la casa; estos son datos muy sugestivos de pérdida de pelo auto-inducida.

Otros datos que se deben obtener para el diagnóstico:

  • Estilo de vida del gato y posibles vías de contagio:

– ¿Tiene el propietario otras mascotas? De ser así, ¿presentan también problemas cutáneos?

– ¿Tiene el gato acceso al exterior? ¿Existe algún tipo de contacto directo o indirecto con otros gatos, perros, erizos o conejos?

– ¿Entra el gato en otras casas o criaderos? ¿A la casa entran otros animales?

  • Control de ectoparásitos:

– ¿Existe un control medioambiental adecuado?

– ¿Se utiliza un producto efectivo y con la frecuencia adecuada en todos los animales que están en contacto con el gato?

  • Trastornos cutáneos concomitantes o previos y su respuesta al tratamiento:

– ¿Parece que el gato tiene comezón?

  • Estado de salud del gato

-¿Cómo se encuentra y cuándo fue su última revisión con el Médico Veterinario?

  • ¿Existe algún otro comportamiento que indique estrés, como por ejemplo, micción o defecación inapropiadas?
  • ¿Existe algún causa obvia que pueda generar estrés: hogar con varios gatos, cambios en la casa (p. ej., nueva mascota en casa o vecindario, llegada de un bebé)?

Se debe realizar una exploración física general completa para detectar cualquier evidencia de enfermedad sistémica, en particular orientada a aquellas patologías que puedan causar pérdida de pelo espontánea. La presencia de pelo quebradizo y áspero (de tacto similar al pelo rasurado) puede ser indicativa de acicalamiento excesivo.

También se puede sospechar acicalamiento excesivo cuando se observan lesiones asociadas a procesos pruríticos, alergias o ectoparasitosis (escoriaciones, lesiones de dermatitis miliar o de granuloma eosinofílico), o si se observan directamente ectoparásitos, como pulgas, piojos o ácaros. Sin embargo, se puede sospechar una pérdida de pelo espontánea cuando la alopecia afecta las  áreas donde el gato no puede lamerse, o cuando el pelo se puede arrancar fácilmente (es decir, cuando se desprende fácilmente al tirar de él dando lugar a parches alopécicos).

**Texto de referencia: Veterinary Focus de Royal Canin. Núm. 26.2. Año 2016.