La prevención del sobrepeso u obesidad canina es un trabajo de equipo entre el Médico Veterinario y el propietario.

Como ya hemos comentado, el sobrepeso y la obesidad canina son patologías cada vez más presentes en los pacientes de las Clínicas Veterinarias, razón por la que existen ya tratamientos nutricionales para su atención. En este posteo queremos hablarte de la prevención, que puede ser pasiva o activa, y puede evitar la patología desde que el paciente es un cachorro.

La prevención pasiva consiste en recoger y utilizar el máximo número de datos durante toda la vida del perro desde que es cachorro, para poder identificar cualquier cambio, por mínimo que sea, para intervenir. Esto significa también desarrollar un plan de consultas y revisiones de seguimiento constantes con el propietario, en donde  se conserve escrupulosamente la información sobre su peso corporal anotado en el archivo veterinario y en una cartilla de salud. La prevención pasiva queda bajo la responsabilidad del propietario, que deberá llevar un registro de los índices corporales y ocuparse de la alimentación del cachorro y de su actividad física constante.

La prevención deberá pensarse como un trabajo en equipo entre el Médico Veterinario y el propietario. Desde la primera revisión del cachorro, deberá indicarse si la raza tiene predisposición a la obesidad, y cuál es el peso que se espera en el adulto, enfatizando la importancia de no caer en malas costumbres (como ofrecer al perro de la comida de las personas), insistir en los efectos nefastos de la obesidad, y proporcionar información completa e individualizada sobre la alimentación.

En general, lo importante para fomentar y conseguir buenos esquemas de prevención está en aportar información precisa sobre la alimentación de los perros, dejando claro las cantidades recomendadas y los tipos de alimentos, los comportamientos desaconsejables, señalar cómo puede identificarse cualquier cambio de peso, por pequeño que sea, y establecer la relación con las costumbres alimentarias que tienen en la casa.

La actividad física es otro punto importante en el cual habrá que recaer, animando a que se haga ejercicio con regularidad; idealmente deberá indicarse al propietario un número de horas óptimo según la raza, edad y condiciones del perro.

Una buena forma de propiciar que las revisiones y monitoreos se lleven a cabo está en entregar un planeador de citas a futuro, que, incluso, puedan monitorearse a través de una app o plataforma digital. Además, organizar una consulta sobre la salud del perro en forma de revisión anual, interesándose siempre por el seguimiento del peso y por la alimentación. Como recordatorio ayuda también enseñarle al propietario a pesar a su perro, y poner una báscula a disposición, por ejemplo, en la sala de espera o en una zona reservada para ello, exhortando a que acudan regularmente a pesarse, aún y cuando no tengan cita médica o de estética.

Apoya también diseñando campañas en tu Clínica Veterinaria con información sobre la obesidad canina, expresada con lenguaje coloquial e incluyendo fichas informativas. Un pizarrón con fotos del “antes y después” del adelgazamiento siempre llama la atención es un buen motivador para el cambio.

Como puntos paralelos, y dándole valor agregado a los servicios médicos que se ofrecen en la Clínica Veterinaria, si el perro a pesar de todo padece obesidad o sobrepeso, idealmente deberá organizarse una consulta multidisciplinar con un endocrinólogo y un experto en comportamiento animal.

Haz de la obesidad canina una cruzada en tu Clínica Veterinaria, implicando a todo el equipo veterinario en la lucha contra ella, fomentando actividades como carreras y caminatas deportivas, y jornadas de sensibilización con información siempre útil y actualizada.