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En el cuidado de la piel, el acompañamiento del Médico Veterinario es fundamental para no confundir síntomas con reacciones por factores externos. 

La piel es un órgano importante tanto por su superficie como por sus funciones; se renueva constantemente, y moviliza para todo el cuerpo una gran parte de los macronutrientes y micronutrientes aportados por el alimento. Un desequilibrio en el aporte de aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas u oligoelementos altera las funciones de barrera y de protección inmunitaria aseguradas por la piel, provocando que el perro se vuelve más sensible a las infecciones y desarrolle reacciones alérgicas con mayor facilidad.

En la dermatología canina, la nutrición ocupa un lugar privilegiado, no sólo como elemento esencial de la prevención de enfermedades cutáneas, sino también como herramienta terapéutica de las dermatitis alérgicas, queratoseborréicas y metabólicas.  La piel y el pelo son el primer reflejo de la salud del perro, y de la calidad de su alimentación; las dermatosis de origen nutricional son muy variadas y frecuentes en el perro. En este artículo te presentamos algunos puntos a tomar en cuenta:

Factores de alarma

Los riesgos de desarrollar una dermatitis de origen nutricional están vinculados tanto a la calidad de la alimentación, como a otros factores propios del animal que son el resultado del estado fisiológico, como son el tipo de pelaje o la predisposición a ciertas enfermedades metabólicas o alérgicas. Por ello, mantener una disciplinada y completa historia clínica del paciente será fundamental para que el Médico Veterinario esté atento a cualquier cambio o síntoma.

 

Especificidades raciales

Existen numerosas predisposiciones raciales que pueden tener un vínculo directo con la nutrición. Los dos grupos principales de dermatosis nutricionales (las que responden a la administración de zinc y al aporte de Vitamina A), representan las principales causas de los problemas de queratinización en las razas con predisposición. Las hipersensibilidades alimentarias son más probables en los perros de raza que sufren mala asimilación de nutrientes, así como en los perros atópicos.

En los perros con pelaje denso (ejemplo, Lulú de Pomerania, Shih Tzu, etc), la cantidad de pelo es tal que el mantenimiento y la renovación de la piel y del pelaje representan entre el 30 y el 35% de las necesidades diarias de proteína; es posible que los animales que poseen semejante pelaje, largo y con un subpelo denso, tengan requerimientos nutritivos superiores a los de los perros de pelo corto.

Carencias específicas

Actualmente, las carencias nutricionales específicas son algo excepcional. Sobre todo se pueden observar en perros alimentados con comidas industriales de mala calidad o con raciones caseras desequilibradas. Algunas de ellas, son:

 

Carencias vitamínicas

Vitamina A: Al ser una vitamina liposoluble indispensable para la diferenciación de las células epiteliales, cuando hay una carencia de aporte se observa un problema generalizado de la queratinización con descamación.

Vitamina E: Un déficit provoca en el perro la aparición de seborrea seca, alopecia difusa, eritrodermia, piodermitis secundaria, anomalías en el sistema inmune.

Vitaminas del grupo B: Las manifestaciones dermatológicas de dichas carencias varían según la vitamina de que se trate, provocando los siguientes cuadros.

Carencia de riboflavina (B2): xerosis cutánea localizada en párpados y abdomen.

Carencia de niacina: dermatitis pruriginosa del abdomen y miembros posteriores.

Carencia de biotina: eritema, alopecia de la cara y párpados, descamación generalizada, leucotriquia, pelo apagado y quebradizo.

Los alimentos de mala calidad o demasiado cocidos pueden sufrir modificaciones como consecuencia de las reacciones de Maillard, además de que su digestibilidad disminuye. Dado que el crecimiento del pelo y la renovación de la piel requieren cerca del 30% de los aportes proteicos, un déficit de este tipo da lugar a problemas de la queratinización y a una alopecia difusa con pelo apagado y seco. Asimismo, se observan déficits proteicos en los perros que padecen una enfermedad crónica debilitante o en las perras que se encuentran en la última etapa de la gestación o en período de lactancia, si no se ha obtenido el aporte alimentario.

La poca digestibilidad de las proteínas demasiado cocidas podría favorecer el desarrollo de una hipersensiblidad alimentaria, provocando lo siguiente:

Carencias específicas de aminoácidos

Aminoácidos aromáticos: tirosina, triptófano

Son indispensables para la síntesis de la melanina, responsable de la pigmentación del pelo: feomelanina (roja, parda), y eumelanina (negra). Una carencia de aporte origina un aclaramiento del pelo o un enrojecimiento del pelo negro.

 

Aminoácidos azufrados: metionina, cistina

Participan en la elaboración de la queratina, por lo que son indispensables para el crecimiento del pelo. Es raro que hagan falta en la alimentación del perro, ya que se encuentran en las fuentes de proteínas de origen animal. El perro es menos sensible que el gato a este tipo de deficiencias.

En Veterinarios al día nos interesa mucho que tengas información sobre temas dermatológicos, para que puedas dar la mejor atención a tus pacientes. El acompañamiento del Médico Veterinario es fundamental para un diagnóstico certero que encuentre las causas del padecimiento, y no lo atribuya simplemente a factores externos como el calor o la contaminación.

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