Martes, junio 25, 2019
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Cooperación del propietario para cuidar la salud del paciente

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En la atención de pacientes cuyos padecimientos pueden ser consecuencia del cuidado, es complicado conseguir que un propietario admita que su perro o gato padezca una enfermedad (la obesidad es el caso más claro), especialmente si no ha causado todavía problemas clínicos. Tratar de implementar un tratamiento sin el pleno convencimiento del propietario ante el problema es complicado, pues se requerirá no sólo de los cuidados de que tenga en casa, sino también de una reforma en la alimentación y visitas regulares al Médico Veterinario.

La situación puede abordarse desde diferentes planteamientos, pero es preferible hacerlo desde la comunicación abierta, transparente, y la utilización de mensajes positivos (ventajas de la pérdida de peso para la salud del perro, como que éste gozará de mejor salud, estará más despierto y tendrá mejor calidad de vida y vivirá más tiempo), antes que los negativos (efectos nocivos de la obesidad y enfermedades asociadas). Además, considerar acciones de marketing, como descuentos o beneficios por seguir al pie de la letra el tratamiento, seguramente serán alicientes para que todo fluya. 

Además, será necesario ser empático con el propietario y detectar los argumentos que probablemente le sean más importantes (longevidad, responsabilidad hacia la salud del perro o gato), para usarlos como puntos a favor de la negociación.

Al concluir la consulta inicial en donde se brindará el diagnóstico y tratamiento, te aconsejamos lo siguiente:

– Conseguir que admita la necesidad de que su perro o gato siga una dieta para perder peso, y que asuma el compromiso de seguirla al pie de la letra para que ésta pueda ser eficaz. En este punto será ideal que se platiquen opciones nutricionales con costos, para que pueda considerarlo en su presupuesto. 

– Acordar el peso deseado y establecer un objetivo claro (el perro/gato debe perder tantos kilos en tantos meses). En este momento ten a la mano un calendario específico de cuántas visitas y consultas con el Médico Veterinario requerirá para evaluar los progresos.

– Advertir que será un proceso complicado (desde el punto de vista fisiológico), molesto (desde el punto de vista emocional) y lento (hacer que el perro o gato pierda peso), y que, por tanto, se necesitará determinación y perseverancia.

– Puede pedirse al propietario que pese al perro o gato una vez a la semana durante el período de la dieta “para llevar un buen control de los resultados”; ésta es una manera de implicarlo y conseguir que sea más riguroso.

Recuerda que el acompañamiento y una línea abierta de comunicación fortalecen la relación entre las personas y la Clínica Veterinaria, ¡fomenta espacios para que se abran diálogos, y se respondan preguntas!