Nuestra labor como Médicos Veterinarios para apoyar este problema radica en el constante monitoreo de peso y salud de nuestros pacientes.

Como sabemos, la obesidad canina y felina es un problema recurrente que se presenta en la atención médica de las Clínicas Veterinarias. La investigación de este fenómeno señaló como uno de los factores principales al exceso de alimento palatable, en combinación con la falta de actividad física intensa. Sobrealimentación, en combinación con sedentarismo, son elementos cada vez más comunes en las personas; la consecuencia obvia se refleja en sus perros y gatos de compañía, y no es difícil especular que la obesidad en los animales de compañía sea consecuencia de un mal control de la ingesta de alimentos en un ambiente de abundancia de éstos.

Por ejemplo, en el caso de los gatos, es fácil y frecuente poner a su disposición abundante comida comercial de tipo seco; mientras que la húmeda (como las enlatadas), suelen administrarse de manera intermitente. Así, al menos en Estados Unidos, las dietas secas comerciales son las que resultan consumidas con más frecuencia por los gatos obesos. Ante esto, la lógica indicaría que reduciendo la disponibilidad de alimento, puede reducirse el riesgo de obesidad y también el peso corporal, de manera eficaz, en gatos obesos.

En el caso de los perros, más que en el de los gatos, la presentación continua de
alimento también induce a una ganancia de peso indeseada; sin embargo, la restricción temporal de alimento, como vimos con los gatos, no previene con mucha eficacia
la obesidad canina, ya que pueden consumir sus necesidades calóricas diarias en muy poco tiempo, para luego demostrar poco control de la ingesta, pidiendo continuamente o mostrando otro comportamiento de búsqueda de alimento. Para el control de peso obesidad en perros, entonces, debe considerarse la inclusión de actividad física diaria que permita el desgaste de energía y calorías necesario.

A pesar de lo anteriormente comentado, no puede generalizarse pues resulta curioso que no todos los animales se vuelvan obesos cuando tienen acceso al alimento continuamente presente. Se ha sugerido que esta diversidad refleja una variación individual en los elementos que contribuyen al control de la ingestión de alimento, que no se pone de manifiesto hasta que se dispone de alimento en exceso. La completa comprensión de por qué algunos animales comen de más, mientras que otros no lo hacen, parece lejana. Más de seis décadas de investigación científica han revelado que el control de la ingesta de alimento es un proceso complejo, compuesto por muchos elementos centrales y periféricos que están muy integrados y, en algunos casos, con función superflua.

El componente principal, que se cree es el centro del impulso para comer (y probablemente también para comer en exceso), se considera ahora un compuesto de circuitos neuronales difusamente organizados que se extiende a muchas regiones cerebrales.

La sobrealimentación que observamos en perros y gatos tiene probablemente muchas causas, que aún no son comprendidas. La variación en el grado de obesidad de estos animales puede reflejar diferencias en la causa de sobrealimentación. Nuestra labor como Médicos Veterinarios para apoyar este problema radica en el constante monitoreo de peso y salud de nuestros pacientes, así como la recomendación de dietas nutricionales adecuadas a partir de productos de primera calidad, y, por supuesto, complementar la atención diaria con ejercicio o estimulación motriz a partir del juego.