Un centro veterinario comienza a generar beneficios solamente a partir del momento en que los ingresos superan a los gastos totales.

Si eres el propietario de una Clínica Veterinaria es normal que frecuentemente te preguntes si los ingresos que estás percibiendo son correctos o suficientes. No existe una respuesta o un monto concreto para esa pregunta, pues la realidad es mucho más compleja, pero existen algunos criterios que pueden ayudarte a juzgar y definir si una Clínica Veterinaria cuenta con una buena salud económica. Te los presentamos:

Gastos fijos y variables
Los gastos fijos son aquellos que no se incrementan a corto plazo, como renta, luz, teléfono, mismos que se presentan en las Clínicas Veterinarias y que es importante mantenerlos identificados y calculados. Cuando se depende de ellos para la operación, se deben asegurar ingresos para mantenerlos al corriente y no caer en pérdidas en caso de que el número de visitas de clientes bajen.

Los gastos variables son aquellos que aumentan o disminuyen a corto plazo como compras de consumibles, insumos, medicamentos, herramientas o equipo de trabajo. Una planeación efectiva del consumo y reabastecimiento de ellos nos permite hacer el gasto en tiempo adecuado y sin que provoque desequilibrio en el fondo económico de la Clínica Veterinaria.

Gasto fijo diario de apertura
El gasto fijo diario de apertura te permite conocer cuánto te cuesta abrir todos los días tu Clínica Veterinaria. Para conocerlo, debes calcular tus gastos fijos anuales y luego dividirlos entre el número de días de apertura. Conocer tu gasto fijo de apertura es indispensable para establecer una política de precios a tus clientes acertada.

Punto de equilibrio o análisis del punto muerto
Este se calcula a partir del número diario de visitas que permitirá al menos cubrir los gastos de operación sin meter dinero extra. Si estamos por debajo de este punto, no estamos ingresando lo necesario y, por lo tanto, perdemos dinero; por encima significa que estamos generando beneficios empresariales.

Margen de contribución
Este es un concepto importante ya que se trata de la cantidad de dinero que se necesita que ingrese a la Clínica Veterinaria para cubrir los gastos fijos. Este se calcula restando el precio de venta menos los gastos variables.

Una Clínica Veterinaria comienza a generar beneficios solamente a partir del momento en que los ingresos superan a los gastos totales (gastos fijos más gastos variables). Los salarios y gastos relacionados son la partida de gastos más importante en la cuenta de resultados de un Centro Veterinario. Si conseguimos que no superen el 40-45% de los ingresos, tendremos prácticamente asegurada la viabilidad económica de la operación.

Por otra parte, hay que reconocer que la práctica médica buena requiere capital humano calificado y utilización de tecnología de punta. Como suele decirse en Estados Unidos, good medicine is good business, o healthy pets, healthier practices (“buena medicina es un buen negocio” o “mascotas saludables, prácticas saludables”).

Es importante asegurarnos de que las clínicas veterinarias sean un negocio rentable, así los MVZ podrán desarrollarse y crecer en beneficio de todos, comprometiéndose con la salud de los perros y gatos de nuestro país.