A partir de las enfermedades asociadas, es importante tratar la obesidad felina con celeridad y urgencia.

La obesidad felina resulta un problema común a partir de la mala alimentación que se le pueda dar a los gatos, así como a la poca actividad física que realicen por estar en espacios muy cerrados. Para Donoghue y Scarlett (1998), las principales asociaciones reconocidas son la diabetes mellitus, dermatosis, cojera y diarreas. Estos autores también indicaron que los gatos con sobrepeso vivían menos. En un estudio posterior, se evaluaron las enfermedades presentes en una población de 8159 gatos, que confirmó que las asociadas a la obesidad son las afecciones de la cavidad oral, de vías urinarias, diabetes mellitus, lipidosis hepática, dermatosis y neoplasias.

Asociación entre el exceso de peso, resistencia a la insulina y diabetes mellitus. La insulina segregada por las células del páncreas controla la captación y la utilización de glucosa en los tejidos periféricos. La forma más frecuente de diabetes mellitus (DM) en el gato es similar a la diabetes mellitus de tipo 2 humana (DM2), por lo que la obesidad constituye también un factor de riesgo importante en esta especie. De todas las enfermedades asociadas, la diabetes mellitus es por mucho la mejor conocida y confirmada por numerosos estudios epidemiológicos., por lo que los gatos obesos tienen un riesgo 2,2 veces superior al gato de peso normal.

Dermatosis

Hay estudios que sugieren una relación entre obesidad y dermatosis. Las enfermedades descritas fueron acné felino, alopecia, diferentes formas de dermatitis, formación de caspa y dermatofitosis. Con frecuencia se observa una descamación difusa, probablemente debido a la menor capacidad para asearse.

Trastornos ortopédicos

Al igual que en los perros, para los gatos la obesidad puede constituir un factor de riesgo que afecte el aparato locomotor. Según un estudio, los gatos obesos serían cinco veces más propensos a presentar cojeras que los gatos de peso normal. Sin embargo, no todos los estudios confirman esta asociación. El dolor articular generado por el sobrepeso y la artrosis podrían explicar por qué los gatos obesos se asean menos y desarrollan dermatosis secundarias.

En un estudio prospectivo reciente se observó que el primer signo clínico de afección articular en esta especie, está en la disminución de la capacidad para saltar y que los saltos son de menor altura. Este estudio demostró también que las articulaciones del codo y coxofemoral son las zonas afectadas con mayor frecuencia. Según la experiencia de uno de los autores, muchos gatos cojean en el momento de la consulta, y su movilidad mejora de manera clara después de perder peso. Así pues adelgazar debe de ser el objetivo en los gatos que cojean.

Trastornos digestivos

En la actualidad está descrita una asociación entre enfermedades digestivas y la obesidad en el gato. Scarlett y Donoghue (1998) observaron que los gatos obesos tenían diarrea con más frecuencia que los gatos con peso óptimo. Entre otros trastornos gastrointestinales que acompañan a la obesidad se incluyen las afecciones de sacos anales, enfermedad inflamatoria intestinal, colitis, megacolon y estreñimiento.

Sobre el Cáncer

La relación entre la obesidad y el cáncer se ha descrito ampliamente. En Estados Unidos, una de cada siete muertes vinculadas al cáncer podría ser consecuencia directa del sobrepeso, en el hombre; en el gato, se evoca igualmente está asociación. Los tumores mencionados incluyen el adenocarcinoma, carcinoma de células basales, fibrosarcoma, lipoma, linfoma, tumores de mama, mastocitoma y epitelioma espinocelular o carcinoma de células escamosas.

Es importante tomar en cuenta estas consideraciones para tratar al gato que padece obesidad con la mayor celeridad y urgencia posibles, estableciendo un régimen de dieta y ejercicio para evitar estos padecimientos.

Fuente: Scarlett JM, Donoghue S, Saidla J, et al. Overweight cats: prevalence and risk
factors. Int J Obes Relat Metab Disord 1998;18 Suppl 1: S22-28.