Un diagnóstico temprano de problemas de cadera puede conducir al mejor tratamiento o la cirugía que alivie por mucho las condiciones del paciente.

La Displasia de cadera resulta de un desarrollo anormal de ésta. Es una enfermedad que afecta principalmente a perros de raza grande y gigante, como los San Bernardo, Pastor Alemán, Labrador, Rottweiler, Golden Retriever y Mastín. Estos perros presentan un rápido crecimiento que no les permite fortalecer articulaciones y huesos para soportar el peso de su cuerpo, de manera que se deforman o no se constituyen correctamente. En consecuencia, funciona mal, no hay una buena congruencia entre la cadera y el fémur, lo que produce inestabilidad, inflamación, artrosis y dolor.

Los síntomas pueden variar según la gravedad de la displasia; el perro se ladeará con las patas hacia un lado, tendrá dificultad para levantarse o subir escaleras. Dará pasos cortos con balanceo de la parte posterior al caminar; tratará de desplazar el peso a las patas delanteras, tendrá pérdida de masa muscular en las patas traseras y dolor al mover la cadera. Para su diagnóstico es necesaria una radiografía con el perro anestesiado, para que relaje sus músculos y ligamentos.

Algunas recomendaciones que como Médicos Veterinarios podemos hacer al propietario, son:

Mantener al perro en su peso adecuado ya través de un programa nutricional equilibrado. El sobrepeso o una dieta inadecuada son factores que aumentan las posibilidades de padecer la enfermedad.

Recomendar una alimentación con un contenido apropiado de minerales calcio y fósforo.

La administración de analgésicos mejora la calidad de vida y retrasa la progresión de la enfermedad.

Es importante recomendar ejercicio físico moderado regularmente para desarrollar la musculatura y poder soportar mejor la mala congruencia articular. El esfuerzo excesivo producido por un ejercicio muy duro favorece un desgaste prematuro de la articulación coxofemoral.

Debe mejorarse el entorno, recomendando que el perro duerma en un buen colchón y no exponerlo al frío ni a la humedad.

Un diagnóstico temprano puede conducir al mejor tratamiento o la cirugía que alivie por mucho las condiciones del paciente. Hacer hincapié en la revisión constante, sobre todo a las razas con riesgo, será labor fundamental del Médico Veterinario.