Los problemas gastrointestinales atacan a todos los perros en diferentes circunstancias y situaciones; sin embargo, son los perros de trabajo, aquellos que, por ejemplo, ayudan al hombre en rescates, son miembros de la unidad canina de la policía, colaboran como perros guía, de búsqueda, etc.), y los perros con importantes actividades atléticas, los que resultan aún más sensibles a estos problemas. Desde un punto de vista nutricional y de comportamiento, dependiendo del tipo de trabajo que realicen (resistencia, fuerza, velocidad), su intensidad, y las condiciones ambientales en las que viven y trabajan, deben ser tratados de manera especial.

Como sucede con el hombre -y con algunos mamíferos como los caballos-, el estrés con el que viven estos perros debido a las actividades que realizan tiene un gran impacto en su bienestar, y puede afectar en gran medida su salud y rendimiento, así como las funciones de su tracto gastrointestinal (GI). Los vómitos, úlceras gástricas y la diarrea son muy comunes en ellos, afectándolos día con día, y, en casos extremos, pueden ser mortales.

La patogenia de estas enfermedades aún es poco conocida y existen numerosos parámetros que deben tenerse en cuenta al considerar la prevención. El rendimiento del perro de trabajo depende de varios factores; la genética determina el potencial de un animal, pero ésta se verá influenciada por cómo se cría el perro, el medio ambiente en el que vive, las condiciones climáticas, así como su educación y entrenamiento.

La salud del perro, dieta, entrenamiento y horario de trabajo, así como el nivel de entrenamiento, influyen en su capacidad para llevar a cabo sus tareas. La mejora del rendimiento requiere un enfoque multifactorial complejo; sin embargo, el estrés sigue siendo un factor común que reduce el rendimiento debido a los problemas gastrointestinales que provoca. El estrés abarca las reacciones biológicas y mentales de un cuerpo en respuesta a un entorno particular. Esto resulta en una cascada de reacciones neurológicas y hormonales que están diseñadas para preparar al organismo para responder a un reto.

Aunque el estrés ocasional puede tener efectos favorables al provocar la movilización de las habilidades de supervivencia del perro, el estrés crónico puede provocar síntomas físicos y/o mentales. Para evitar estos problemas, es importante enseñar a los clientes de tu Clínica Veterinaria cómo identificar cuando los pacientes están estresados, y darles algunos consejos para que eviten esta situación. Igualmente, una buena alimentación recomendada por el Médico Veterinario será crucial para atacar los efectos que los trastornos gastrointestinales provocarán.

Recuerda que tenemos un espacio abierto para escucharte en Facebook, ¡síguenos y comenta qué temas te gustaría que abordáramos!