Un examen general y dermatológico hará posible elaborar una lista de diagnósticos diferenciales que lleven a identificar o no la presencia de la Dermatitis Atópica. Sin embargo, existen otras pruebas más específicas que ayudarán a llegar con mayor certeza al diagnóstico final. A continuación te presentamos algunas:

Raspado de piel
Estas pruebas se llevarán a cabo de forma sistemática. Aunque no son de utilidad en las zonas liquenificadas (ya que estas áreas son demasiado gruesas), los raspados se realizan para revelar la presencia de diversos parásitos. Deben llevarse a cabo en las lesiones recientes que aún no han sido alteradas. Es mejor no afeitar el área, pues se puede sustraer la capa córnea, lo que podrá eliminar ciertos parásitos; en cambio se puede hacer uso de tijeras con el fin de tener un mejor acceso a la piel.

El material recogido en esta muestra se extiende sobre una diapositiva después de haber sido introducido en una gota para clarificar líquidos (lactophenol) o aceite mineral que ayuda a proporcionar una buena distribución del mismo.

Citología cutánea
Este examen es esencial para el diagnóstico de infecciones cruzadas fúngicas o bacterianas, muy frecuentes en la Dermatitis Atópica. También hará posible el seguimiento del progreso de la enfermedad y la eficacia de la terapia anti-infecciosa.

Se utiliza un hisopo para hacer un frotis o una cinta adhesiva especial, dependiendo de la ubicación de la lesión. La citología de una pústula será el diagnóstico de una piodermatitis, aunque, en la práctica, la observación de pápulas, pústulas epidérmicas o coronas es suficiente.

Después de la tinción, se realiza el examen bajo el microscopio, que permite identificar los diferentes tipos de células que participan en la respuesta inflamatoria y las posibles bacterias o levaduras en exceso. Un punto importante es que, en el caso de las bacterias, éstas deben estar presentes en el PNN con el fin de poder concluir una piodermatitis.

Control de pulgas
La alergia a las picaduras de pulgas es uno de los más frecuentes trastornos concurrentes en sujetos atópicos. Los perros afectados por dermatitis atópica tienen un riesgo cuatro veces mayor de también sufrir de una alergia a las picaduras de pulgas (Sousa, Halliwell, 2001).

Por tanto, es esencial realizar medidas profilácticas con el fin de evitar la presencia de pulgas en los perros afectados, así como en su entorno. También es importante considerar si en el hogar viven gatos u otros perros que estén en contacto con el paciente, con carácter permanente (convivencia) o de forma ocasional (visitante).

Dieta de eliminación
Es esencial tener en cuenta una posible alergia a los alimentos. Las pruebas serológicas que venden ciertos laboratorios no tienen ningún valor diagnóstico. El único método viable consiste en comprobar que los síntomas no estén asociados con una reacción a la ingestión de una (o más) proteínas específicas.

El perro debe ser alimentado durante 6 a 12 semanas con un alimento específico, la ingesta debe incluir una fuente de proteínas e hidratos de carbono que el perro no suela comer regularmente. Si los signos clínicos muestran una mejora, entonces será necesario volver a introducir gradualmente las diferentes fuentes de proteínas para ver si los síntomas reaparecen.

Por lo tanto se requiere de una lista de todos los alimentos previamente comidos por el perro. En la práctica, a menudo es imposible determinar con precisión lo que un perro ha comido en los últimos seis meses, ya que normalmente los perros domésticos son alimentados (o adquieren por sí mismos) una amplia variedad de diferentes alimentos, como sobras que recogen del piso o del bote de basura, en la casa o cuando salen a pasear.

También existen alimentos industriales específicos que se han desarrollado para el
diagnóstico y tratamiento de alergias a los alimentos . Estos pueden ser agrupados en dos categorías: los basados en proteínas y los basados en proteínas hidrolizadas.

La primera categoría se aplica para ofrecer a los perros una nutrición a base de proteínas y carbohidratos que no ha comido. Las proteínas hidrolizadas por ejemplo, han sufrido una transformación química (hidrólisis), que las ha dividido en polipéptidos de bajo peso molecular. Dado que estos fragmentos proteináceos han perdido a sus receptores específicos, evitan la activación de una respuesta alérgica.

Se ha demostrado que los perros sensibilizados a todas las proteínas no reaccionan a estas mismas proteínas, una vez que han sido hidrolizadas (Jackson et al, 2003). Como son nutricionalmente equilibrados, estos alimentos pueden ser dados por la vida al perro si es necesario, así como a los animales jóvenes que aún están creciendo.

Esperamos que la presentación de estos métodos de diagnóstico te resulte útil. Recuerda que una vez hecho el diagnóstico, será muy importante reforzar la relación Médico Veterinario-propietario para que proceso de tratamiento de tu paciente.