La piel es el órgano más grande en mamíferos. Al ser el más expuesto y vulnerable, es especialmente susceptible a muchas enfermedades y afecciones. Sin embargo, es importante resaltar que el tratamiento para perros no necesariamente es el mismo para los gatos.

Se sabe que los rasgos de la dermatitis atópica canina fueron descritos por primera vez hace más de 60 años. Fue mucho después, con el descubrimiento de las IgEs y la comprensión del papel de la piel como órgano inmunológico, cuando se empezó a entender la fisiopatología de este trastorno que todavía tiene muchos secretos sin revelar.

Esta enfermedad crónica e incurable se caracteriza por picor severo, que se complica por infecciones cruzadas, bacterias o levaduras. Su patogénesis aún no está muy bien comprendida y su tratamiento a largo plazo es restringido; un gran número de especialistas sugieren la multiterapa como la mejor opción terapéutica.

Algunos conceptos para entenderla mejor, son:

Prurito: Se presenta como picor en la piel relacionado con un trastorno cutáneo, general o sin una causa fisiológica específica identificable. Se trata de un signo, no de una enfermedad.

Atopia: Se refiere a la predisposición genética a desarrollar una alergia (con presencia de IgE) a los alérgenos medioambientales.

Dermatitis atópica: Es un desorden alérgico e inflamatorio de la piel que afecta a sujetos genéticamente predispuestos y que se manifiesta a través de signos clínicos característicos.

Un número mayor de autores considera ahora que los brotes de dermatitis atópica pueden estar relacionados con alérgenos presentes en el tracto digestivo. Tanto en medicina humana como en veterinaria, la etiología sigue siendo un misterio. Afecta a cerca del 10% de la población canina y aunque existe un componente genético, los factores medioambientales desempeñan un papel predominante. (Hillier y Griffin, 2001)

Las razas con una predisposición mayor a sufrir esta enfermedad son: American Staffordshire Terrier,Pastor Alemán, Boston Terrier, Bulldog Francés y Bulldog Inglés, Bóxer, Bull Terrier, Cairn Terrier, Pug, Cavalier King Charles, Dálmata, Fox Terrier, Golden Retriever, Jack Russell Terrier, Labrador Retriever, Lhasa Apso, Schnauzer, Scottish Terrier, Setter, Share Pei, Shih Tzu y West Highland White Terrier. Existen, sin embargo, importantes variaciones ente países que confirman que los factores medioambientales siguen siendo decisivos en el desarrollo de la dermatitis atópica canina.

Los signos principales se manifiestan notando que el perro se rasca, lame, muerde, frota, e incluso se muestra irritable o con cambios de comportamiento. Comúnmente los lugares donde se localiza son: frente, superficie ventral del cuerpo y espacios interdigitales, aunque también puede localizarse con una otitis (infección del oído), que es el único signo del trastorno como en el caso de las alergias alimentarias.

Royal Canin, pendiente de las nuevas investigaciones y últimos descubrimientos en torno al tema, sabe que el diagnóstico de la atopia canina exige un enfoque exhaustivo y minucioso para la comprensión, prevención y control de esta enfermedad. Esperamos que nuestra información sea de gran ayuda para guiar a los propietarios sobre cómo identificar estos problemas y no dejarlos pasar. La atención en la Clínica Veterinaria es fundamental para que el problema no evolucione y salga de control.