Las enfermedades gastrointestinales son las causas más frecuentes de consulta, y todavía es muy común que se hagan diagnósticos equivocados o resoluciones parciales, lo cual provoca insatisfacción del propietario.

Al elaborar una historia clínica correcta, se empieza una base sólida para diagnosticar adecuadamente el problema.

Es por esto que damos las siguientes recomendaciones:

1.-  Comprender la preocupación principal mencionada por el propietario.

Escuchar al propietario y hacer un cuestionario exhaustivo para encontrar su verdadera preocupación, comunicándole la posible gravedad del problema, que puede ser independiente de lo que percibe.

2.- Tomar en cuenta las características del paciente.

Es necesario tomar en cuenta las predisposiciones por raza, edad, sexo, etc., pero no hay que descartar otras posibilidades de diagnósticos diferenciales.

3.- Tomar en cuenta el historial clínico previo. 

En muchas ocasiones los propietarios no dan la información sobre síntomas similares que haya presentado antes su perro o su gato. Es indispensable establecer si es una enfermedad aguda o crónica, además se debe recopilar el historial de vacunación y desparasitación, no sólo basándose en la memoria del propietario.

4.-  Conseguir suficiente información sobre los antecedentes. 

Investigar los antecedentes de un paciente puede parecer una tarea muy laboriosa, pero es esencial para encontrar las claves del origen de un problema. Para esto se necesitan detalles de la vida del paciente, como son: tipo de vivienda, disponibilidad de golosinas, otros animales en casa, si tiene acceso a salir a la calle, etc.

5.- Dar importancia a la dieta.

La dieta y los problemas digestivos suelen estar relacionados. De ahí la importancia del historial dietético del paciente, y de ser necesario, que el propietario elabore un diario alimentario. Es importante tomar en cuenta lo siguiente:

La posibilidad de que el dueño omita involuntariamente o voluntariamente algún componente de la dieta, como por ejemplo cuando le dan leche (diarrea por intolerancia a la lactosa).

El riesgo de asumir que la dieta siempre es el origen de la enfermedad, puede ser equivocado muchas ocasiones.

6.- Dejarse llevar por el propietario.

Puede ser fácil dejarse llevar o engañar por el propietario, hacia el diagnóstico, debido a alguna fijación del dueño (cuando comentan que puede estar envenenado, o que el problema empezó después de cierto evento, etc.).  Para evitar esto es mejor hacer preguntas abiertas a mayor explicación.

7.- Obtener suficientes detalles del propietario. 

Es necesario que el dueño dé una descripción detallada de la situación del paciente, es decir, si indica que su perro o gato vomita, que describa si es inmediato al consumo de alimento, que aspecto tiene, si solo es náusea, etc.

8.- Tener una mentalidad abierta en relación de la causa inicial.

Puede ser fácil olvidar que no todas las enfermedades que parecen gastrointestinales, lo sean por tener signos como vómito y diarrea. O al contrario, cuando no se presenten estos signos, pensar que no sea un problema digestivo, puede ser que exista anorexia y pérdida de peso.

9.- Dedicar tiempo suficiente / método a la elaboración del historial clínico.

Es muy importante explicar al dueño que es preferible tomarse el tiempo para la investigación de una buena historia clínica para garantizar bases sólidas y sin prisas para un buen diagnóstico.

10.- Pasar por alto los casos inusuales.

No todas las enfermedades tienen una misma fisiopatología. Es necesario tener mentalidad abierta ante un problema intratable o recurrente y no olvidar revisar el historial clínico todas las veces que sea necesario. Tampoco hay que descartar enfermedades tropicales o extrañas, debido a visitas de perros y gatos a sitios más calurosos en vacaciones.

Conclusión

Es necesario implementar un método sistemático en la elaboración del historial clínico para tener éxito en la investigación de problemas digestivos

Este texto fue tomado de Vet News, y elaborado por la MVZ Erika González Miruelo.