Como hemos visto en posteos anteriores, en varias especies, la obesidad en perros y gatos, puede relacionarse con diferentes patologías.

En este caso hablaremos de cómo el incremento del peso corporal puede dar como resultado efectos en el ritmo cardíaco, un mayor volumen del ventrículo izquierdo, presión sanguínea y volumen de plasma. El efecto de la obesidad en la hipertensión es controvertido, ya que los estudios sugieren que su efecto es menor (Bodey et al 1996, Montoya et al 2006).

Efectos similares se han visto en gatos, aunque puede ser sólo una hipótesis, pues no hay estudios científicos publicados que reporten tal vínculo. Se requiere más estudio.

Esto por el simple hecho de que tratar con un paciente obeso representa complicaciones en el examen físico, la auscultación torácica, la palpación y la aspiración de los nódulos linfáticos periféricos, la palpación abdominal, el muestreo de sangre, la cistocentesis y el diagnóstico por imagen (especialmente la ultrasonografía).

El riesgo anestésico se reporta con incremento en perros obesos, frecuentemente al administrar la dosis anestésica correcta, pues por el exceso de peso se complica la estimación, la colocación del catéter y el tiempo de la operación generalmente se prolonga. A pesar de que no existe información publicada es probable que existan problemas similares en los gatos.

También una disminución en la tolerancia al calor y la resistencia han sido reportadas en perros obesos y es probable que aplique también para gatos. Pero, al igual que otras patologías de las que hemos hablado, se requiere de más estudio.