Como bien sabemos, los perros obesos tienden a desarrollar un sin fin de enfermedades que muchas veces pueden ser complicadas de tratar o hasta poner en riesgo su vida.

La buena noticia es:

Entre los problemas que tienen remedio están:

Intolerancia al esfuerzo, inactividad, problemas ortopédicos y respiratorios. Estos generalmente son atenuados o incluso pueden llegar a desaparecer por completo cuando se logra que el perro vuelva a su peso normal.

La incontinencia urinaria y los problemas de ritmo cardíaco pueden reducirse o desaparecer por completo después de una pérdida considerable de peso.

Estudios recientes han demostrado la responsabilidad de los principales problemas metabólicos, particularmente la resistencia a la insulina y trastornos en el metabolismo de lípidos.

Así que si notas a los propietarios desanimados porque su perro empieza a presentar algún problema a consecuencia de la obesidad, anímalo a someter a su perro a un programa de pérdida de peso. Hazlo consciente de que perder peso ayudará a disminuir los problemas del perro, o en muchos casos, será la solución a sus padecimientos.