Hasta hace unos 30 años, había muy poca información clínica sobre las condiciones asociadas con la obesidad en perros. Algunos estudios epidemiológicos realizados en humanos han sido extrapolados a los perros. Sin embargo, esta extrapolación de la información de humanos y obesidad sobre diabetes mellitus, hipertensión, etc., en perros no es ni satisfactoria ni suficiente. Por eso es necesario estudiar la información clínica en perros obesos.

Se realizó un estudio con un grupo de Labradores, de los cuales la mitad recibió una cantidad limitada de alimento durante su vida. Desde el inicio, el primer grupo fue alimentado con alimento para el crecimiento y el segundo recibió sólo el 75% de la ingesta calórica del primer grupo. El peso corporal de todos los animales se incrementó más o menos de la misma manera, hasta los 3 años y 4 meses. En ese momento se realizaron dos modificaciones dietéticas: un alimento con una menos concentración energética se le dio a todos los perros y al primer grupo se le restringió la ingesta (provisión de una cantidad establecida de comida), y el segundo grupo continuó recibiendo un 25% menos de energía. A los 12 años, los perros del segundo grupo pesaron en promedio 26% menos que los del grupo de control.

La restricción dietética ayudó a prologar la longevidad a 13 en lugar de 11.2 años en el grupo de control. La restricción energética ayudó a desacelerar el desarrollo de enfermedades crónicas, específicamente la artrosis. Además, diversos parámetros metabólicos (insulina, glucosa, lípidos en sangre) también fueron influenciados favorablemente en los perros que recibieron 25% menos de energía.

La modificación del protocolo experimental indujo una reducción en el peso corporal de todos los perros, el cual fue posteriormente estabilizado. A los 5 años de edad, la diferencia media entre los dos grupos de perros fue de 10 kg.

El estudio anterior es muy importante en términos de su contribución a la ciencia, pues confirma una relación innegable entre la ingesta de energía y la longevidad en perros. Constituye un argumento en contra de alimentar ad libitum y provee información valiosa que muestra las consecuencias de la obesidad en el desarrollo de enfermedades osteoarticulares.

El efecto positivo de la restricción de energía en la esperanza de vida, también ha sido observado en humanos.