Un programa de pérdida de peso para un perro con obesidad debe incluir una dieta adecuada, ejercicio y educación y compromiso del propietario, para que pueda funcionar adecuadamente y obtener los resultados esperados. De esto hablamos en posteos anteriores. A continuación hablaremos sobre el monitoreo que se debe llevar a cabo en un programa de este tipo.

Es importante que el perro sea pesado y examinado quincenalmente. Esto habilita un monitoreo preciso de la dieta y permite hacer ajustes cuando sea necesario.

Es importante mantener al propietario motivado durante el período de pérdida de peso, ofrecer ayuda y mantener la satisfacción al ofrecer recompensas y certificados. Las gráficas de peso y los diarios pueden ser completados en cada cita y entregados al propietario para su resguardo y retroalimentación. Las fotografías tomadas en las diferentes etapas son una buena herramienta ilustrativa y comparativa, y deben ser tomadas antes, durante y después de la pérdida de peso.

Es importante que los clientes entiendan lo que puede durar un plan de pérdida de peso para que estén preparados con el compromiso que se requiere.

Una vez que el peso objetivo ha sido alcanzado, es de igual importancia encontrar una dieta que permita que el perro logre mantener un peso corporal óptimo, mientras se previene que vuelva a ganar peso.

La asesoría ofrecida durante el período de reducción de peso debe continuar una vez que esta haya terminado, esto ayudará a minimizar el efecto rebote que puede ocurrir una vez que el período de pérdida de peso haya terminado.

Pesar al perro quincenalmente es vital en el mantenimiento de su peso corporal óptimo.

En caso de que el progreso sea exitoso, estas consultas se pueden ir reduciendo gradualmente a visitas mensuales, hasta quedar cada tres meses.