Cuando un perro llega a la madurez, sus niveles de actividad disminuyen, por lo que su REM (Requerimiento Energético de Mantenimiento) puede ser ajustado, ya que el consumo de la misma cantidad de comida puede convertirse en un problema de obesidad.

Los animales castrados se vuelven menos activos y hacen menos ejercicio, por lo que la energía utilizada es menor, de manera que la energía que se acumula se convierte en grasa corporal.

La castración incrementa el apetito y está ligado a la falta de estrógeno y testosterona (ambos cuentan con efectos depresores del apetito).

Este es un momento importante para discutir con los propietarios el tipo y cantidad de alimento que el perro está consumiendo.

Se debe aconsejar al propietario sobre cualquier cambio que pueda requerir la dieta y se deben hacer futuras citas para llevar un adecuado monitoreo del peso del perro.

Si un perro ya sufre de sobrepeso antes de terminar su etapa de crecimiento, el Médico Veterinario debe evaluar qué tipo de dieta debe llevar para controlar la obesidad pero lograr que siga contando con los nutrientes necesarios para llegar a la adultez.