En posteos anteriores estuvimos hablando sobre algunos otros trastornos renales felinos congénitos, que aunque son poco frecuentes, es importante tomar en cuenta. Hablamos de la displacia renal y sus causas. A continuación más información sobre esta enfermedad y su diagnóstico.

El diagnóstico definitivo se obtiene tan solo mediante estudio histológico con la presencia de al menos tres de los criterios indicados para definir la displasia renal: diferenciación asincrónica del nefrón, presencia de tejido mesequimatoso, epitelio tubular atípico, conductos metanéfricos persistentes y metaplasia disontogénica.

Esto debido a que la extensión de las anormalidades puede afectar a todo el tejido renal o simplemente a una parte.

Aunque macroscópicamente pueden ser normales, en ocasiones los riñones afectados son generalmente más pequeños de lo normal y con estructuras quísticas distrubuidas de forma segmentaria o difusa a nivel cortical.

En gatos de raza Abisinia de ambos sexos y familiarmente relacionados, se ha descrito una posible nefritis glomerular hereditaria caracterizada por hematuria y proteinuria en grados variables, detectada en todos ellos, entre los 5 y los 36 meses.

Solo un paciente presentó alteraciones laboratoriales indicativas de fallo renal en el momento de la presentación, y 6 de los 8 animales afectados desarrollaron síndrome nefrótico con edema periférico.

Histológicamente se detectaron cambios consistentes con glomerulopatía proliterativa focal, no obstante se requieren estudios más profundos que incluyan pruebas inmunohistoquímicas y ultraestructurales para su mejor clasificación e inclusión definitiva dentro de este grupo.