En posteos anteriores, iniciamos con el tema del Diagnóstico de la Poliquistosis renal en gatos, a continuación concluimos el tema.

Independientemente de que el animal no presente signos, si se ha identificado la PKD, se debe comenzar una monitorización cada año o cada dos años, según el grado de afectación de cada individuo.

En personas, el aumento del tamaño renal y de los quistes es el factor predictivo más importante de la pérdida de la función renal. No obstante, existen pacientes donde la resistencia vascular parece jugar también un papel destacado y explica aquellos casos en los que el fallo funcional es desproporcionado respecto a la gravedad de la enfermedad quística.

En gatos, si los quistes progresan rápidamente, podrían acelerar el desarrollo de los signos clínicos. Posiblemente la gravedad del proceso se debe tanto al desarrollo de un número mayor de quistes a una edad temprana, como a una mayor velocidad de crecimiento de los quistes ya existentes.

Se estima que cuando el tejido ocupado por los quistes supera el 75%, la PKD puede ser la causa potencial de IRC (Insuficiencia Renal Crónica), aunque debe tenerse en cuanta que en animales de edad avanzada puede que existan otros factores que ejerzan un papel sumatorio en la merma de la funcionalidad.

En pacientes enfermos, además de las alteraciones propias que caracterizan la IRC en sus diferentes estadios, un aumento del tamaño renal bilateral detectado mediante palpación o en la radiografía abdominal es altamente sospechoso de poliquistosis.

Mediante el uso de la ecografía, la identificación de estructuras quísticas nos permite establecer un diagnóstico presuntivo bastante acertado de la PKD, y aunque pueden aparecer quistes en los riñones por otras razones, esto es muy raro.

En próximos posteos hablaremos sobre el tratamiento de la Poliquistosis renal en gatos.