Cuando un gato en edad avanzada presenta pérdida de peso y ya se realizó la historia clínica, una exploración física exhaustiva, las pruebas de diagnóstico básicas  y no se ha logrado obtener un diagnóstico definitivo, el siguiente paso son más pruebas diagnósticas avanzadas.

Ecografía abdominal. Cuando el gato presenta signos gastrointestinales, urinarios o hepáticos, la ecografía permite evaluar la presencia de síntomas compatibles con una enfermedad intestinal infiltrativa. En gatos con IRC, la ecografía renal puede ser de ayuda para determinar la causa (litiasis o linfoma). En gatos con hipertensión arterial, permite evaluar la hiperplasia o neoplasia adrenal. En gatos diabéticos, es útil para evaluar la presencia de pancreatitis asociada y sugerir un hiperadrenocorticismo.

Determinación de la fPLI. De gran utilidad para el diagnóstico no invasivo de la pancreatitis.

Histopatología. Cuando se trata de una enfermedad intestinal infiltrativa, la única manera de diferenciar si es inflamatoria o neoplásica es mediante el estudio histológico de biopsias intestinales, obtenidas mediante una endoscopía o cirugía. Una buena manera de diagnosticar pancreatitis de forma poco invasiva es mediante la combinación de la ecografía y la fPLI.

Resonancia magnética nuclear. Puede ser útil para confirmar la presencia de una neoplasia hipofisaria cuando se sospecha de acromegalia y/o hiperadrenocorticismo en un gato diabético. Esta prueba también debe considerarse para descartar neoplasia intercraneal o disfunción cognitiva.

Para establecer un diagnóstico definitivo cuando tenemos a un gato de edad avanzada con pérdida de peso, es necesario realizar estudios amplios y exhaustivos, considerando las posibles enfermedades asociadas a la edad.