Cuando se presenta un gato de edad avanzada con pérdida de peso significativa, la historia clínica es esencial, sobre todo si hay que determinar la presencia de otros signos clínicos diferentes a la pérdida de peso, como poliuria, polidipsia, vómitos, diarrea y cambios de comportamiento.

Debe elaborarse una lista exhaustiva de los problemas que se presentan para así orientar el diagnóstico diferencial y determinar las pruebas diagnósticas que se deben realizar.

En la historia clínica deben incluirse detalles sobre el estilo de vida y ambiente en el que vive el gato, así como cualquier posible cambio que haya habido en la dieta, el tipo de calidad del alimento que consume y si existe competencia con otros gatos.

Ocasionalmente la pérdida de peso podría no deberse a una patología, sino a deficiencias de la alimentación o a cambios en el entorno.

La exploración física sistemática completa es de vital importancia y debe comprender un examen detallado de la cavidad oral, palpación de la zona tiroidea, auscultación cardiaca, palpación abdominal, exploración oftálmica, palpación muscular y articular (incluyendo la puntuación de la condición muscular) y exploración neurológica.

Con base a los resultados de la exploración se elabora una lista de diagnósticos diferenciales y se determinan las pruebas diagnósticas más apropiadas que deben realizarse al gato.

En próximos posteos presentaremos las pruebas diagnósticas que deben realizarse para descubrir enfermedad renal o algún otro tipo de patología.