Hemos estado hablando, en posteos anteriores, sobre la importancia de los chequeos anuales para perros y gatos en edad avanzada, pues son muy útiles para el diagnóstico temprano de enfermedades crónicas.

La pérdida de peso es un signo clínico muy frecuente, pero inespecífico, en los gatos de edad geriátrica. Puede ir acompañada de otros signos clínicos como diarrea, vómitos y poliuria/polidipsia, que pueden ayudar a orientar el diagnóstico definitivo de ciertas enfermedades, pero es frecuente que se trate del único signo clínico evidente.

La pérdida de peso puede estar causada por una disminución de la ingesta calórica y de nutrientes o por un aumento del metabolismo. La menor ingesta de calorías puede deberse al menor consumo de alimento (por anorexia o enfermedades orales), a la deficiente absorción o digestión de los nutrientes a pesar del apetito normal (enfermedad gastrointestinal, hepática, biliar o pancreática) o también por falta de utilización de los nutrientes una vez absorbidos, como ocurre en la diabetes mellitus.

En enfermedades como el hipertiroidismo y en algunas neoplasias (caquexia tumoral) se produce un aumento del metabolismo y de las necesidades calóricas.

La naturaleza de la enfermedad determina si la pérdida de peso se acompaña de anorexia, de un apetito normal o de un aumento del apetito. La diabetes mellitus y el hipertiroidismo se caracterizan por cursar con pérdida de peso a pesar de que el apetito siga siendo normal o vaya en aumento.

En el caso de las enfermedades gastrointestinales o neoplásicas, el apetito puede ser normal o estar aumentado, pero lo más frecuente es que esté reducido, especialmente si se trata de una enfermedad inflamatoria o si existe una afectación sistemática.

La enfermedad renal crónica es una de las enfermedades más frecuentes que se relacionan con la pérdida de peso en gatos de edad avanzada. Por lo tanto, para una detección temprana de esta u otras enfermedades crónicas, son muy importantes las revisiones periódicas.