No es lo mismo ser el jefe clásico que ser un buen líder para tu equipo. [/tweet ]

Un jefe administra, un líder innova.

Un jefe conserva, un líder desarrolla.

Un jefe se concentra en sistemas y estructuras, un líder se concentra en las personas.

Un jefe premia y castiga, un líder recompensa.

Un jefe utiliza el control, un líder inspira confianza y compromiso.

Un jefe fija la vista en los beneficios, un líder mira al futuro de sus empleados y de la empresa.

Un jefe hace las cosas bien, un líder hace las cosas que se deben hacer.

Un jefe ve sus propias oportunidades de crecimiento a través de su equipo, un líder crea oportunidades para otros.

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Existe una gran diferencia entre trabajar contigo y no para ti, y eso debe tenerlo bien claro tu equipo. [/tweet ]

Si eres un jefe común y corriente no es tan fácil ganar el compromiso de tu equipo, para ganar el respeto de los empleados debes demostrar un compromiso tan alto como el que exiges. Por ejemplo, no puedes pedir puntualidad a tu equipo si tú mismo no eres puntual.

La cualidad más importante de un líder quizá sea su capacidad de delegar, pero para ello es esencial contar con un equipo comprometido, y para tenerlo, debes haber logrado primero el respeto de tus empleados.

Por ejemplo, si fijas un determinado objetivo de ventas para un empleado, lo más probable es que este sólo venda lo necesario, en cambio, si como buen líder lo convences de la importancia de las dietas especializadas para la salud de los perros y gatos, probablemente el mismo empleado superará las expectativas.

Siendo un buen líder lograrás que tu equipo establezca un gran compromiso con tu Clínica Veterinaria.[/tweet ]

Fuente: http://www.grupoasis.com/d/libros/p09730_gest_centros_clinic_pvp.pdf