Los tres trastornos gastrointestinales más comunes que puede sufrir un perro al ser sometido a un esfuerzo extremo son: vómitos, úlceras gástricas y diarrea. Estas manifestaciones clínicas ocasionan pérdida de agua, nutrientes y electrolitos. Reducen el rendimiento e incluso pueden ser peligrosas para la vida.

Los vómitos durante el esfuerzo pueden causar asfixia o grave enfermedad bronquial grave si el vómito es aspirado. En todos los casos, ocasiona pérdida de agua y electrolitos e incluso pérdida de sangre si la mucosa gástrica se ulcera.

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Los vómitos en perros de trabajo pueden tener múltiples orígenes, ya sea psicológicos
o metabólicos. La presencia de alimentos en el estómago durante el esfuerzo es también un factor de riesgo. Sin embargo, la causa más común de vómitos es la enfermedad inflamatoria gástrica.

El examen endoscópico de perros que se dedican a carreras de trineo ha revelado lesiones gástricas visibles en el 50-70% de los perros, a veces después de sólo un día de carreras. Aunque las dietas altas en grasa o sensibilidades individuales pueden afectar, las lesiones aparecen como una consecuencia directa del esfuerzo, que es particularmente intenso y prolongado en este tipo de carreras. También se observa este fenómeno en atletas humanos y en caballos de carreras.

La hipertermia prolongada que acompaña el esfuerzo aumenta la permeabilidad intestinal, desde el estómago hasta la parte distal del intestino grueso. Este aumento de la permeabilidad puede ocasionar que la mucosa gástrica reaccione con el ácido del estómago, provocando inflamación, erosión y ulceración. Esto también puede considerarse como una explicación a la incidencia de la diarrea en perros de trabajo y deportivos.

La diarrea reduce el rendimiento del animal, aunque no es causa suficiente para retirar a un perro de una carrera.