En el posteo anterior hablábamos de que los perros atléticos y de trabajo deben ser tratados de una manera muy especial desde el punto de vista nutricional y de comportamiento. También mencionamos algunos factores que influyen en el rendimiento de estos perros y de que existe un factor común que puede reducir su rendimiento, debido a los problemas gastrointestinales que provoca: el estrés.

El estrés abarca las reacciones biológicas y mentales de un cuerpo en respuesta a un entorno particular. Esto resulta en una cascada de reacciones neurológicas y hormonales que están diseñadas para preparar al organismo para responder a un reto.

Aunque el estrés ocasional puede tener efectos favorables al provocar la movilización de las habilidades de supervivencia del perro, el estrés crónico puede provocar síntomas físicos y/o mentales.

En los perros de trabajo, el estrés biológico tiene múltiples orígenes. Está estrechamente vinculado a las condiciones de vida y la higiene, así como a la dieta (calidad y cantidad), la carga de trabajo (entrenamientos y competencias), y al estado psicológico del animal.

Se puede categorizar esquemáticamente el estrés en tres grupos principales: estrés fisiológico (entrenamientos y competiciones), estrés mental (lo que resulta de una actividad específica exigida al perro), y estrés oxidativo (la consecuencia del aumento del metabolismo oxidativo durante un esfuerzo).

Independientemente del origen, el estrés es el resultado o está predispuesto a condiciones patológicas, algunas de las cuales son específicas de perros de trabajo. Los trastornos gastrointestinales que resultan del estrés son comunes y pueden tener consecuencias graves.