La Dermatitis atópica en medicina veterinaria, al igual que en humana, la etiología exacta es todavía un misterio.

La crónica y recurrencia de la enfermedad afecta a alrededor del 10% de la población canina (Hillier & Griffin, 2001), y aunque hay un componente genético, los factores ambientales juegan un papel más importante.

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El factor hereditario del trastorno en perros se ha examinado a través de diversos estudios. El método de transmisión es probablemente de una naturaleza dominante, aunque otros genes están implicados en el desarrollo de la enfermedad clínica.

Es posible crear líneas de perros atópicos sensibilizándolos con muy pequeñas cantidades de alérgenos, desde temprana edad, pero no todos desarrollarán lesiones clínicas a pesar de presentar altos niveles de IgE (Sousa y Marsella, 2001).

Las consecuencias prácticas de este tipo de trabajos confirman la importancia de advertir sobre el uso de perros afectados para la reproducción.

Es muy importante recurrir a la esterilización en hembras y machos atópicos.

Las siguientes razas tienen predisposición a la dermatitis atópica canina: American Staffordshire Bull Terrier, Pastor Alemán, Boston Terrier, Bulldog Francés, Boxer, Bull Terrier, Bulldog Inglés, Cairn Terrier, Pug, Cavalier King Charles, Dálmata, Fox Terrier, Golden Retriever, Jack Russell Terrier, Labrador Retriever, Lhasa Apso, Schnauzer, Scottish Terrier, Setters, Shar Pei, Shih Tzu, West Highland White Terrier.

Sin embargo existen variaciones significativas entre los países (también debido a cuestiones de representación de razas en éstos) que confirman que los factores medioambientales siguen siendo el agente decisivo en el desarrollo de la dermatitis atópica canina, y no la genética.

Sigue con nosotros, en el siguiente posteo hablaremos sobre algunos criterios de diagnóstico de esta enfermedad.