A pesar de la información que se tiene de que hasta el 50% de los perros y gatos de mediana edad ya tienen sobre peso, el origen de la obesidad de éstos, hasta la fecha, no es bien comprendido.

Se cree que la sobrealimentación puede ser la culpable en muchos casos y la variación en el grado de obesidad que observamos bien puede reflejar diferencias en las causas de dicha alimencación. Sin embargo, la reducción del gasto de energía ante una ingestión de alimento constante también puede causar una ganancia de peso indeseado.

Aunque parecería lógico evitar la sobrealimentación mediante el control de los factores que influyen en el hambre, el saciamiento y la saciedad, debe observarse que una alteración de estos factores puede inducir obesidad y que, a su vez, la obesidad influye en esos dos factores de una manera que respalda la obesidad.

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Otras causas más abstractas se describen en categorías como consumo excesivo sensorialmente inducido, elecciones inadaptadas del alimento y errores en los procesos del balance energético (especialmente en algunas razas de perros que son especialmente propensas a la obesidad).

Los agentes que inducen saciedad pueden ser uno de los varios objetivos para los cuales puede desarrollarse medicación prospectiva. Otros objetivos son los anoréxicos, los inhibidores de la absorción de grasas, los termogénicos y los agentes que desvían la energía del tejido adiposo del músculo.

Quizá la mejor forma de controlar la saciedad a largo plazo sea controlar los factores que influyen en ella, como la obesidad, antes que evocar la estimulación extraordinaria de las señales de saciedad. Según este planteamiento, en el tratamiento de la obesidad debe emprenderse primero la pérdida de peso.

En Veterinarios al día nos importa mucho la salud de los perros o gatos que visitan tu clínica veterinaria, razón por la cual en el próximo posteo hablaremos de la sobrealimentación.