En el posteo anterior mencionamos que el régimen de exclusión es el único medio para diagnosticar alergias e intolerancias alimentarias en los carnívoros. Y explicamos en qué consiste el régimen casero, ahora te presentamos otro tipo de régimen que es el industrializado.

Régimen de exclusión industrializado

Ésta es la segunda opción del régimen de exclusión y consiste en elegir un alimento industrial “hipoalergénico”.

Los alimentos selectivos en proteínas

El mercado propone una gran variedad de dietas hipoalergénicas basadas en el aporte de alimentos nuevos y originales. Sin embargo existe una gran confusión respecto a su contenido exacto y es indispensable revisarlos. Efectivamente algunos de éstos sólo tienen el nombre de hipoalergénicos pero en realidad contienen, a veces, ¡hasta 6 ó 7 fuentes de proteínas distintas!.

Otra de las desventajas de estos alimentos es que proponen unas fuentes únicas de proteínas utilizadas con demasiada frecuencia en la mayor parte de los régimenes caseros, como el pollo. Pero la mayor desventaja es que pueden contener alérgenos ocultos (aceites vegetales, grasas animales, etc.).

post_RC_regimen2

Los hidrolizados de proteínas

Recientemente se han comercializado alimentos industriales a base de proteínas hidrolizadas (soya, corazón e hígado de pollo, caseína) que representan una nueva y prometedora herramienta para la exploración de hipersensibilidades e intolerancias alimentarias en perros y gatos.

La ventaja de estos alimentos es que están fácilmente disponibles y son muy prácticos de usar. Son completos y bien equilibrados, lo que permite utilizarlos con animales en crecimiento (pues un tercio de las alergias se inician a la edad de un año). Su tolerancia digestiva es muy buena y pueden administrarse sin período de transición previo. Además contienen la cantidad adecuada de proteínas y alta digestibilidad.

En conclusión, a falta de un método estándar para diagnosticar una reacción alimentaria, no hay seguridad absoluta a favor de una u otra opción. Debe considerarse tanto el costo del alimento como los factores humanos y el régimen elegido debe ser compatible con el estilo de vida y las preferencias del propietario.

Tú papel como veterinario es fundamental pues debes tomarte el tiempo para dar al propietario todos los pros y contras de cada régimen, así como todas las recomendaciones de ambos para conseguir que éste se sienta realmente implicado. Puede ser importante reunir a toda la familia en la consulta, sobre todo si hay varias personas responsables de la alimentación del perro o gato.