En Royal Canin además de preocuparnos por la salud de los perros y gatos, nos ocupamos en que los médicos veterinarios siempre estén en constante crecimiento empresarial, es por eso que esta vez  hablaremos de las diferencias entre ser un veterinario y dirigir un centro veterinario.

Mientras que la efectividad de un veterinario se puede medir por lo que hace, la efectividad de alguien que dirige un centro veterinario se mide por lo que hace hacer. Un buen director debe saber planificar, organizar, liderar y supervisar la utilización de los recursos humanos y materiales con los que se cuenta para que se puedan alcanzar los objetivos trazados y consecuentemente el éxito profesional y económico.

Esto no va a pasar de la nada, se necesita tiempo y compromiso para liderar a su equipo de personas. El director de un centro veterinario debe repartir su tiempo aproximadamente de la siguiente manera:

  • Tareas administrativas: 10%
  • Gestión Comercial: 10%
  • Relación con los clientes: 20%
  • Trabajo clínico: 20%
  • Entrenar, motivar, supervisar y evaluar a su equipo: 40%

Si el propietario del centro veterinario no se ve capaz o carece de la motivación necesaria para dedicar una parte importante de su tiempo a dirigir personas, entonces su obligación como propietario es la de delegar esta responsabilidad en algún gestor profesional.

Aquí es donde surge otra pregunta clave para el 2013: ¿realmente es necesario un gerente en un centro veterinario?. Son muchas las tareas que deben de cumplirse: gestión de personal, gestión de información, gestión financiera, gestión de marketing y servicios y administración general. De esta manera podemos apreciar una amplísima variedad de tareas que hay que desarrollar más allá de la práctica de la medicina veterinaria.

Estas tareas puedes ser llevadas a cabo por un gerente-propietario (es decir, el propietario o uno de los propietarios del centro) o por un gerente profesional, si bien conviene hacer unas precisiones. Algunas de estas tareas, cuya importancia se considera estratégica deberían ser aprobadas necesariamente por el o los propietarios del centro, con independencia de que sea un gerente profesional quien las diseñe y las proponga a la dirección. Otras tareas, de una naturaleza más técnica o táctica, pueden ser delegadas casi en su totalidad a un gerente profesional.

Ahora que conocen todas las tareas que hay detrás de un centro veterinario, ¿han pensado en contratar un gerente? ¿Cómo será  la administración de su centro veterinario el próximo año?