En el último posteo sobre obesidad canina, revisamos el tratamiento con base en alimentos hipocalóricos en el paciente. En esta ocasión veremos como podemos complementar esto con un suplemento de fibras y los efectos que éstas tienen sobre los pacientes.

En el hombre obeso sometido a dietas hipocalóricos, la ingestión de un suplemento diario de fibras insolubles, solubles o mixtas, induce una mayor saciedad o disminución de la sensación de hambre.

Es mucho más difícil evaluar la sensación de saciedad en el perro que en el hombre. Se utilizan distintos métodos indirectos para evaluar la saciedad, ya sea midiendo la ingesta o determinando la velocidad de vaciado gástrico. En este último caso, se postula que la distensión estomacal inhibe los mecanismos fisiológicos que conducen a la ingesta y, por consiguiente, actúa como una señal de saciedad. No obstante, la metodología de la medida del vaciado gástrico está poco normalizada en el perro. Para repetir las medidas en las horas siguientes a la comida hay que manipular a los animales, lo cual puede ralentizar el vaciado gástrico.

Butterwick et al. (1994) señalan que la adición de fibras insolubles en concentraciones moderadas no altera la ingesta en el perro. Un grupo de perros que presentaban un sobrepeso del 15% recibieron un alimento enriquecido con diferentes fibras alimentarias en distintas concentraciones (desde una FAT PONER SIGNIFICADO DE ESAS SIGLAS del 6.6% para el grupo testigo, hasta una FAT del 15.6% de m.s.) Se calcularon las cantidades de alimento para cubrir el 40% de los requerimientos energéticos necesarios para mantener su peso óptimo, lo cual corresponde a una restricción energética severa. Tres horas después de la comida principal se proporcionó una segunda ración muy palatable (alimento húmedo) que se dejó a libre disposición de los animales durante 15  minutos, para después medir la cantidad consumida. La prueba se llevó a cabo dos veces en un periodo de 12 días. Las cantidades consumidas durante la segunda comida fueron comparables en los distintos grupos. No obstante, es difícil llegar a una conclusión a partir de estos resultados: la dieta testigo contenía un 6.7 de FAT y, por otra parte, el efecto de la restricción energética severa pudo predominar sobre el efecto de las fibras alimentarias. Finalmente, hay que indicar que la mayoría de los perros son incapaces de controlar su consumo ante un alimento muy palatable.

Los resultados de los diferentes estudios son contradictorios, lo cual no es sorprendente teniendo en cuenta los diferentes métodos empleados. Sin embargo, cuando se utilizan dietas con alto contenido de fibras alimentarias (más del 20% de fibra total alimentaria), el alimento parece ejercer un efecto de saciedad.

La próxima semana estaremos entregando el cuarto y último posteo sobre el tratamiento en la obesidad canina. Vet News al día siempre con la mejor información clínica.