En posteos anteriores hemos revisado las causas y las consecuencias de la obesidad canina, una grave afectación global en nuestros animales. Este mes revisaremos algunos tratamientos para revertir esta enfermedad.

Se ha desarrollado un importante arsenal farmacológico para tratar la obesidad humana. Hay que señalar que algunas de estas moléculas han sido desarrolladas en el perro. Se han llevado a cabo algunos ensayos anecdóticos con estos agentes para disminuir el peso corporal del perro obeso, aunque dichos ensayos no han tenido éxito.

La dehidroepiandrosterona (DHEA) administrada en grandes dosis (60 mg/kg de peso corporal/día) reduce el depósito de tejido adiposo y ha sido utilizada como agente que facilita el adelgazamiento combinándola con una dieta hipoenergética en perros que se han vuelto obesos de forma espontánea. La DHEA también presenta propiedades hipolipemiantes y antidiabéticas. Su mecanismo de acción todavía no se conoce exactamente. Con motivo de las numerosas dudas que existen con respecto a los diversos efectos de este precursor hormonal, actualmente no se aconseja su utilización en el perro.

También se han probado en el perro las inyecciones de leptina recombinante humana. Tanto en el perro sano como en el obeso, la administración de leptina induce una pérdida de peso significativa y proporcional a la duración del experimento y a la dosis empleada. Sin embargo, la pérdida de peso es superior en el perro sano. Los perros comienzan a ganar peso una semana después de la finalización del tratamiento volviendo gradualmente a su peso inicial. La pérdida de peso se debía, esencialmente, a una disminución de la masa grasa corporal. En un estudio que comparaba los efectos de una administración de leptina en perros obesos,

machos y hembras, se observaba un pérdida de peso similar en los dos grupos a dosis de 0,5 y 5,0 mg/kg PV/día. En este ensayo puntual el empleo de la leptina en los perros obesos no es favorable, especialmente debido a la falta de datos a largo plazo y a la presencia del efecto rebote tras la finalización del tratamiento.

Sea cual sea el lugar que ocupe el tratamiento farmacológico en el futuro, hay que recordar que, en una aproximación global (comportamental y alimentaria) al perro obeso, la medicación no debe utilizarse mientras no cambie el comportamiento del propietario en algún modo. Por eso Vet News recomienda siempre cuidar la alimentación de tu paciente desde cachorro, pues con esto logrará mantenerlo en buena salud.