Las semanas anteriores vimos cómo definir puestos y asignar tareas. Ahora revisaremos cómo debemos evaluar el rendimiento de nuestros empleados.

La evaluación del rendimiento es un proceso formal y sistemático por el cual todos los empleados del centro veterinario se reúnen periódicamente con su supervisor y reciben una valoración de las tareas que han desarrollado.

Las características más destacables de este formato son:

  • Lista de objetivos individuales definidos para un periodo temporal concreto.
  • Ponderación porcentual, que establece la importancia relativa (sobre 100) de alcanzar los diferentes objetivos.
  • Evaluación del resultado obtenido en cada uno de los objetivos. No debe usarse una escala convencional del 0 al 10 sino de 0 a 12. Esto es para así incentivar a los empleados a dar el máximo en cada tarea, y no cejar en su esfuerzo una vez que alcanzan un objetivo.
  • Comentarios que aportan información adicional y que ayudan a matizar los resultados y la evaluación.

Es muy importante al poner en marcha un sistema de evaluación del rendimiento que se sigan ciertos puntos:

  • Informar: Acordar con cada empleado sus objetivos individuales. Explicar los criterios de evaluación y cómo  es que se calculan las medidas.
  • Preparar adecuadamente las reuniones de evaluación: Una o dos semanas antes de celebrar la reunión debemos pedir al empleado que va a ser evaluado que prepare un borrador con su propia autoevaluación.
  • Centrar la evaluación en los comportamientos y en los resultados, no en la persona.
  • Presentar al supervisor como un recurso para el empleado, no como un mero controlador.

En realidad, los sistemas formales de evaluación del rendimiento tienen como objetivo asegurar que cada empleado y su supervisor destinan un tiempo de calidad para repasar periódicamente las cuestiones más relevantes relacionadas con su puesto de trabajo para incrementar la productividad.