Amalia Agut, DMV, PhD, Dipl., ECVDI

Técnicas de exploración

Para realizar una ecografía del tracto gastrointestinal, lo ideal es que el animal esté en ayunas desde la noche anterior, para reducir las interferencias en el contenido del estómago. Sin embargo, en perros y gatos que no han estado en ayunas la calidad de la imagen puede ser adecuada. El gas en el interior del intestino produce artefactos, como reverberación, cola de cometa y sombra acústica. La sedación no suele ser necesaria, pero si lo es debe evitarse la xilazina porque provoca hipomotilidad, induciendo a una distensión gaseosa masiva.

Normalmente el animal se coloca en decúbito dorsal, aunque la posición puede depender de la inquietud o la incomodidad del paciente o de las preferencias del operatorio. La exploración con el paciente en estación, en estación, o del lado por el que se apoya a través del agujero de la mesa de exploración puede ser útil ya que se aprovecha la fuerza de gravedad del líquido intraluminal hacia la pared del estómago o del tracto intestinal, sirviendo como ventaba acústica.

Se utilizan transductores de 5 MHz de frecuencia, de 7,5 MHz o de una frecuencia superior. Los transductores de frecuencia superior ofrecen la mejor resolución de las capas de la pared del intestino (1,2). Los transductores cuya zona de contacto es pequeña son útiles para evaluar el duodeno craneal cuando la sonda debe colocarse por debajo de la caja torácica o entre las costillas.

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Fuente: Revista Focus Veterinary, “Enfermedades intestinales”. No. 19-1