Por Allison German

En el posteo anterior te hablamos de la colangitis felina y hoy continuamos con el tema compartiéndote más sobre una de sus clasificaciones: la colangitis neutrofílica. Royal Canin te invita a saber más.  

Se piensa que la colangitis neutrofílica surge como consecuencia de una infección ascendente del tracto gastrointestinal. Por consiguiente, quizá se asocia con más frecuencia a la pancreatitis. Es más común en gatos de mayor edad. Desde el punto de vista histológico se observan neutrófilos en la luz biliar y en el epitelio biliar.

El edema y la inflamación neutrofílica también pueden propagarse al parénquima, formando abscesos. Cuando es crónica, puede observarse un infiltrado inflamatorio mixto en zonas portales, en ocasiones fibrosis y proliferación de los conductos biliares. La enfermedad suele aparecer asociada también con estasis (y por consiguiente, ictericia) debida a la inflamación, más que a obstrucción. Los signos clínicos incluyen letargia, pirexia, anorexia e ictericia (variable). En ocasiones los gatos pueden mostrar dolor abdominal.

Los indicadores diagnósticos son valores elevados de fosfatasa alcalina, la alanintransferasa y gammaglutamiltransferasa, hiperbilirrubinemia y elevación de los ácidos biliares en el suero. Puede haber neutrofilia con desviación a la izquierda en algunos casos. La exploración ecográfica puede revelar engrosamiento de la vesícula biliar y bilis “fangosa” o espesa, pero a veces no hay cambios ecográficos con respecto a la normalidad.

En ocasiones, el hígado puede estar hipercogénico. Si hay estasis biliar, el conducto biliar puede ser prominente o estar distendido. Puede producirse a la vez colelitiasis como causa o consecuencia de la obstrucción biliar. El diagnóstico debe basarse en la aspiración de la bilis (ecoguiada) y en su cultivo. La biopsia hepática contribuirá a confirmar el diagnóstico. Suelen ser las bacterias de origen gastrointestinal las que intervienen en la colangitis neutrofílica, por ejemplo, E. coli, especies de Pseudomonas o de Enterococcus. El cultivo del tejido hepático rara vez dará resultado positivo. La piedra angular del tratamiento es la antibioterapia apropiada. Dado que es mucho más probable que el agente infeccioso proceda del tracto gastrointestinal, el tratamiento óptimo es un buen tratamiento de amplio espectro que sea bactericida y efectivo frente a anaerobios.

Fuente: Revista Veterinary Focus, Medicina felina. No. 19, 2009.