Resuelve de forma eficaz  los retos diarios con tu equipo de trabajo y aprende nuevas formas de evaluar el desempeño de tu gente mediante el diálogo propositivo.

  • Informar, informar e informar. Consensuar con cada empleado y objetivos individuales y hacerlo al inicio del periodo de evaluación. Explicar los criterios de evaluación (ponderación, medidas utilizadas) y la frecuencia temporal con la que se llevará a cabo. Explicar cómo se calculan las medidas de evaluación y porqué se han elegido esas y no otras.
  • Preparar adecuadamente las reuniones de evaluación. Una o dos semanas antes de celebrar una reunión debemos pedir al empleado que va a ser evaluado que prepare en borrador con su propia “autoevaluación”. Para ello el empleado deberá disponer de resultados obtenidos en sus medidas de evaluación. Este sistema tiene como ventaja el involucrar a la persona supervisada y hacerla consciente acerca de sus resultados y los factores que influyen en ellos.
  • Centrar la evaluación en los comportamientos y resultados, no en la persona. Es decir, no es lo mismo decirle a una persona “eres poco profesional”, a decirle, en este trimestres has tenido un comportamiento “poco profesional”. Estas distinciones pueden marcar la fina frontera entre la crítica constructiva y la ofensa personal.
  • Presentar al supervisor como un recurso para el empleado, no como un mero controlador. La habilidad del supervisor radica en alcanzar un diagnóstico certero y consensuado con el empleado acerca de las causas de incumplimiento de los objetivos y ponerles remedio. Hay que discutir con el empleado por qué no ha sido posible alcanzar algún recurso razonable que el supervisor pueda facilitarle para mejorar la consecución de sus objetivos (formación, entrenamiento, mejor supervisión, algún cambio organizativo).

Para Royal Canin la calidad está en un conjunto integral de habilidades y virtudes que siempre pueden ser perfeccionadas con profesionalismo, dedicación e iniciativa.

Fuente: “Soluciones de gestión para clínicas veterinarias” de Pere Mercader.