4. Protocolizar la medicina preventiva

Lo que no resulta justificable ni defendible ante un cliente es que su perro o gato  reciba un tipo de exploración física diferente, unas pruebas diagnósticas distintas, o una recomendación de tratamiento diversas dependiendo de qué veterinario de nuestro centro le haya atendido. Por ello hay que tomar en cuenta lo siguiente:

  • ¿Debemos o no anotar la condición dental de todos los pacientes en cada visita? ¿Qué recomendaciones concretas debemos hacer al cliente en función de la escala de condición dental de su animal?
  • ¿Debemos anotar o no la condición corporal de los pacientes en cada visita? ¿Qué recomendaciones concretas debemos hacer al cliente en función de la escala de condición corporal de su perro o gato?
  • ¿Recomendamos o no la esterilización de las perras y gatas jóvenes?¿A qué edad recomendamos ese procedimiento? Anotamos en la historia clínica si se ha efectuado la recomendación y la respuesta del propietario?
  • ¿Tenemos un protocolo para la detección precoz de problemas articulares en pacientes con factores de riesgo? ¿Tenemos definida una exploración física específica para este tipo de cuestiones, y en qué casos realizarla?
  • ¿Qué política queremos seguir con respecto de los perfiles pre-anestésicos? ¿Los vamos a ofrecer, o sencillamente vamos a informar a los clientes de que estos perfiles son parte inherente del procedimiento quirúrgicos y los incluiremos sistemáticamente en todos los presupuestos?
  • ¿Y con respecto a los análisis sanguíneos y de orina para los pacientes?

Todas estas cuestiones merecen una discusión interna y una toma de posición común de cada centro veterinario.

Fuente: “Soluciones de gestión para clínicas veterinarias” de Pere Mercader.