Para determinar los costos de producción e inversión en un centro veterinario hace falta tener una visión amplia e incluyente de todos los factores que influyen en nuestro modelo de negocio. Desde nuestro equipo humano hasta el material y la ubicación de nuestro centro, hasta detalles más específicos como capitalizar el tiempo y esfuerzo que ponemos en ello.

Por ello es muy importante tener en claro que la práctica profesional veterinaria no sólo es vocacional sino que el capital financiero es fundamental ya que muchas veces en los foros de debate existe una permanente discusión sobre la rentabilidad de los centros veterinarios.
Sin embargo la mayoría de las veces, estos debates coinciden en que el error más común se origina en una incorrecta política de precios. Para entender mejor que factores debemos de tomar en cuenta analizaremos los errores más comunes:

1. Pensar que la mayoría de los clientes deciden principalmente con base al precio. La realidad es que de entrada, las personas que se preocupan por sus perros y gatos tienen un perfil generoso en cuanto al cuidado y la salud, y por lo tanto se sentirán tan satisfechos como los propios veterinarios, al tener un diagnóstico acertado y cuidadoso.

2. Omitir la naturaleza de los costes de un centro veterinario. Hay que analizar el tiempo, la calidad del equipo, instalaciones y el material que utilizamos al ofrecer una consulta, así podemos realizar una política de precios más acertada.

3. Confundir valor y precio, dedicando demasiado tiempo a hablar de precio y muy poco a comunicar valor. Si el valor de una decisión supera a su precio, nos resulta atractiva y probablemente la tomaremos.

4. No entender el impacto dramático de una política de precios errónea en la rentabilidad del centro. Si no medimos todos los factores que se relacionan con nuestra política de precios a la larga nos resultará poco redituable nuestro centro, por ello es muy necesario hacer una revisión periódica entre nuestros servicios y sus resultados, y capitalizar todos los elementos que influyeron en ella.

5. No comunicar al equipo la importancia y la necesidad de una política de precios acertada. Cuando todo nuestro equipo conoce como trabaja nuestro centro veterinario, es más fácil apreciar el trabajo de todos y hacer que todos se pongan la camiseta de su empresa.

En la práctica profesional, se ha observado que la gestión de los centros veterinarios con buenos resultados capitalizan estos factores para ofrecer un servicio de calidad de acuerdo a las expectativas creadas al cliente con una política de precios justa. En Royal Canin sabemos que la inversión en formación, tecnología y servicio de primera calidad son los pilares fundamentales para trabajar en beneficio de la salud y sabemos que en nuestra comunidad veterinaria también. Continuemos el diálogo.